SYNAPSIS
Artículo nº:245
Título:La quinta libertad, de Noam Chomsky
Autor:Casdeiro
Fecha de creación:1-Mayo-2000
Fecha de publicación:1-Mayo-2000
Anteriormente publicado en:-

De nuevo nos aproximamos a un libro comprometido. En otra ocasión destapamos la penosa democracia en que vivimos de la mano de Gurutz Jáuregui (vid. Secunda Epocha de Synapsis), y ahora damos un repaso al comportamiento y motivaciones del dueños del mundo, el Imperio que ha vencido la Guerra Fría por abandono del contrario: los Estados Unidos de América.

El autor es Noam Chomsky, erudito estadounidense de la lingüística, la semiología y conocido también de los informáticos por las aplicaciones de sus estudios a dicha ciencia; sin embargo es su faceta de analista de política internacional y luchador por la Paz y la Libertad la que nos interesa en este caso.

A continuación os ofrecemos una serie de citas escogidas de este libro, que pese a haber quedado desfasado (data de 1985) en ciertos aspectos, en otros es de imperecedera actualidad porque nos destapa la historia y motivaciones ocultas de los pretendidos bienhechores y salvadores de la Humanidad. Leed el libro y luego comparad con la imagen que nos están metiendo en la cabeza a base de medios de comunicación y esa poderosa industria colonizadora llamada Hollywood.

El título hace referencia a la que el autor llama quinta libertad que consistiría en libertad de saqueo y explotación y que estaría por encima de las otras cuatro, conocidas en el ámbito anglosajón como freedom of speech, freedom of worship, freedom from want, and freedom from fear y que supuestamente han sido la guía de la intervención estadounidense en el mundo desde hace décadas.

En palabras del escritor y periodista gallego Manuel Rivas, "este libro que estalla en las manos muestra la hipocresía de los poderosos que agreden sistemáticamente a las naciones débiles, mientras invocan fantasiosos peligros de agresión". Pero ahora demos la palabra a Noam Chomsky:


(...) nuestras propias acciones o nuestra aquiescencia pasiva contribuyen sustancialmente a la miseria y la opresión(...)
Una característica particular y específica de los Estados Unidos es el alto grado de conciencia de clase existente entre las clases empresariales, el bajísimo nivel de conciencia de clase (...) de los trabajadores (...)
(...) el típico dispositivo de penetración de la propaganda oficial en las páginas de noticias, mediante una elección selectiva de las fuentes y vagas referencias de procedencia desconocida.
Resumiendo, las atrocidades cometidas por los clientes estadounidenses se reducen con un factor 100, eludiendo el papel crucial de los Estados Unidos (si es que en algún caso se menciona), mientras que las poco comparables atrocidades de los enemigos oficiales se multiplican por un factor similar, con un enorme coro de virtuosa indignación, y generalmente dejando al margen el papel que los Estados Unidos juegan en la sombra.
(...) el gobierno norteamericano está resuleto a devolver a los refugiados procedentes de las cámaras de los horrores a las manos de sus torturadores, en un acusado contraste con el tratamietno que da a otros refugiados, cuyos sufrimientos (...) pueden utilizarse ideológicamente.
(...) una guerra de agotamiento, y la comida (...) se ha convertido también en un arma; una de las antiguas especialidades estadounidenses, que se remonta a las guerras contra los indios y que fue empleada con gran eficacia en Vietnam. [El Salvador]
Amplios sectores de la población campesina, indios en su mayoría, empezaron a prestar su apoyo a las guerrillas después de que el gobierno aplastara sus esfuerzos pacíficos para superar las condiciones de semiesclavitud y miseria, a cuya creación habían prestado una notable y persistente colaboración los Estados Unidos. [Guatemala]
No resulta sorprendente que los grupos de derechos humanos aludan a la administración Reagan como "defensora de algunos de los peores horrores de nuestros tiempos".
(...) esa carne se convierte en hamburguesas, perros calientes y comida para animales domésticos en los Estados Unidos. Los bosques han sido destruidos para dejar paso a los pastos para el ganado (...)
Cuando la tierra esté ya agotada y devastada, podremos tolerar la victoria de cualquier futuro movimiento guerrillero y denunciar su fracaso para llevar adelante un desarrollo económico real, otra prueba de las perversidades del comunismo.
Cada día mueren cuarenta mil niños a causa de la desnutrición y de las enfermedades resultantes del hambre y de las privaciones. Nosotros colaboramos a asesinarles con políticas encaminadas a producir esas consecuencias previsibles.
La noble retórica permanece impoluta en el discurso occidental (incluyendo a la mayoría de los intelectuales). Pero la gente menesterosa y doliente tiene una idea mucho más clara de la realidad siempre enmascarada.
(...) Roosevelt hablaba de las "cuatro libertades", pero no de la quinta y más importante: la libertad de saquear y explotar.
(...) sólo se manifiesta una súbita y breve preocupación por la otras formas de libertad cuando la quinta y fundamental está amenazada.
(...) la historia nos sugiere una imagen diferente: que la política estadounidense no se ha mantenido neutral en esas cuestiones: ha tratado por el contrario de destruir los derechos humanos, de disminuir los niveles de vida y de evitar la democratización, con frecuencia con una pasión y una violencia considerables.
(...) el compromiso con esos valores suele estar en contradicción con la "quinta libertad", cuya preservación precisa por lo general de unas medidas que tienden a lesionar los derechos humanos y el nivel de vida. Cuando los gobiernos toman iniciativas significativas hacia la democracia, acostumbran a ser más receptivos a las necesidades internas, poniendo en peligro nuestro control de los recursos humanos y materiales (...)
(...) la idea según la cual el gobierno tiene una responsabilidad directa en el bienestar del pueblo es sinónimo de comunismo en la teología política estadounidense (...)
Es probable, empero, que se conviertan en clientes de la Unión Soviética, por la sencilla razón de que no tienen a nadie más a quien acudir para que les proteja de la violencia que se desencadena contra ellos con regularidad.
(...) el boicot cubano (...) hizo aumentar la dependencia de Cuba con respecto a la Unión Soviética.
Norteamérica (...) ayudó a crear un bloque chino-soviético, en absoluto inevitable (...)
No tiene sentido perder el tiempo explicando pacientemente a nuestros líderes que las políticas que siguen son incoherentes con los principios que pregonan; ya son conscientes de este hecho sin nuestra ayuda.
(...) Indochina no constituía en sí misma objeto de preocupación: su importancia derivaba del contexto de la teoría del dominó. (...) de no detenerlos allí desembarcarán en California (...)
(...) los Estados Unidos lograron sus objetivos principales en Indochina; es un error describir, como se hace a veces, la guerra del Vietnam simplemente como una "derrota" norteamericana (...). La devastación de Indochina por la violencia de los Estados Unidos garantiza que esta zona no será durante mucho tiempo un modelo a seguir (...)
(...) hay que lograr que Nicaragua dependa de la Unión Soviética, para justificar así que se la ataque para castigar su violación de la "quinta libertad".
Si algún país pobre y marginal empieza a utilizar sus propios recursos humanos y materiales, y acomete programas de desarrollo basados en las necesidades de su población, otros países pueden preguntarse a su vez, ¿por qué no podemos hacer lo mismo nosotros?
(...) la mayor agencia propagandística del gobierno, el Comité de Información Pública (Committee on Public Information) descubrió que uno de los mejores métodos para controlar la información consiste en inundar los canales de noticias con "hechos", o cualquier cosa con la rúbrica de información oficial. Hay poca gente dispuesta a llevar a cabo la tediosa tarea de refutar el constante flujo de mentiras; en cualquier caso tales personas tienen un acceso limitado al público y siempre pueden ser descalificadas acusándolas de disculpar al enemigo y sus crímenes.
Estas son algunas de las reacciones que puede esperar cualquiera que asuma la tarea de criticar la conducta del Estado o de las instituciones domésticas, si es que la crítica no se ignora lisa y llanamente, cosa relativamente sencilla en una sociedad profundamente adoctrinada, en la que el poder privado puede asegurar un control bastante efectivo de los medios de comunicación.
(...) saben muy bien que las repetidas acusaciones que reciben una amplia publicidad crean una imagen perdurable, aunque esas acusaciones se desmientan punto por punto en análisis críticos que, posteriormente, pueden reseñarse en las últimas páginas.
(...) los abusos contra los derechos humanos y los principios democráticos, a veces reales, no son la verdadera causa de la oposición de los Estados Unidos a Cuba y Nicaragua, lo que resulta obvio dado el apoyo de este mismo país a regímenes mucho más violentos.
(...) la guerra de baja intensidad encaminada a asegurar el descontento, el sufrimiento, la imposibilidad de llevar a cabo cualquier programa constructivo y a incrementar el poder de los elementos más duros, así como su dependencia del bloque soviético, proporcionando una justificación retrospectiva apara el ataque.
Las formas democráticas sólo se consentirán en la medida que contribuyan al mantenimiento de la "quinta libertad"; en caso contrario, aparecerán el terror y la tortura de estado.
Los Estados Unidos han estado atormentando a América Central y al Caribe durante más de un siglo (...)
El imperio del mal cambia; las razones básicas y la credibilidad de las excusas, no.
(...) la actividad política de los habitantes de un país que ocupamos se considera una agresión contra nosotros tal que justifica una acción militar (...)
El derecho internacional cuenta con suficientes rendijas que permiten a las grandes potencias hacer lo que les parezca; de otra manera no lo habrían ratificado.
Así pues, el imperio de la ley no se aplica en el caso de los Estados Unidos y sus clientes, ni tampoco en el de la Unión Soviética u otras potencias violentas que sólo observan el imperio de la fuerza.
Un manual del ejército de los Estados Unidos sugería que las fuerzas de seguridad se hicieran pasar por fuerzas de la guerrilla para realizar acciones terroristas contra la población (...)
(...) una mejora en la educación podría provocar que la gente fuese más consciente de lo desesperado de su situación... y más sensible a la agitación comunista.
(...) como el terror de estado socava las oportunidades de desarrollar organizaciones pacíficas o una acción política significativa, sus víctimas también sucumben o evolucionan hacia la violencia.
(...) los Estados Unidos son uno de los mayores centros del terrorismo internacional (...)
Israel proporcionó a la "contra" varios millones de dólares de ayuda, (...) ayuda que pudo ser restituida mediante la elevada contribución financiera de los Estados Unidos a Israel, que no tiene que pasar por el Congreso.
El recurso a insinuar la "línea del partido" mediante una cuidadosa selección de las fuentes que se citan es una de las técnicas habituales de la "Agitprop" occidental. Los periodistas no son objetivos si expresan sus propias opiniones; así pues, para satisfacer las premisas de la prensa libre hay que dar algunos rodeos, como citar con frecuencia por ejemplo a quienes expresan las doctrinas aprobadas y evitar cuidadosamente las otras alternativas.
(...) los campesinos dominicanos fueron expulsados de sus tierras, y se incendiaron los pueblos para favorecer a las compañías azucareras extranjeras, en su mayoría norteamericanas.
(...) la historia se empeña en mostrar que los Estados Unidos, mucho más que cualquier otra potencia, siguen los intereses de sus propias élites dominantes (...)
Una vez el país estuvo desmoralizado y sometido al control de las empresas y de las fuerzas de seguridad norteamericanas, los Estados Unidos tuvieron la "gentileza" de tolerar unas "elecciones libres", e incluso la elección de socialdemócratas, tras haber eliminado todas las posibilidades de un cambio social. [Rep. Dominicana]
(...) el ejercicio del poder por parte de los Estados Unidos corresponde al patrón histórico de los estados hegemónicos violentos.
Según los parámetros de quienes disculpan las atrocidades estadounidenses, cualquier dirigente de ese país debería comparecer ante un tribunal de justicia para responder de los crímenes contra la paz, y según el derecho internacional, casi todos los países del mundo podrían, o incluso estarían "obligados", a atacar a los Estados Unidos en defensa propia.
(...) unas 140.000 personas habían sido eliminadas por los gobiernos instalados y mantenidos en el poder por los Estados Unidos, desde que éstos derrocaron la democracia guatemalteca en 1954 (...)
La zona del Caribe y de América Central se ha convertido en una cámara de los horrores, con la constante intervención de los Estados Unnidos para mantener las cosas en su lugar.
La preocupación fundamental de la política exterior estadounidense es el clima favorable a sus operaciones empresariales (...) Pero en el Tercer Mundo la mejora del clima inversor suele conseguirse mediante la destrucción de las organizaciones populares, la tortura de los dirigentes obreros y campesinos, el asesinato de los clérigos comprometidos en las reformas sociales, y con los asesinatos y la represión generalizados: la función del terrorismo de estado es mantener un bajo nivel de participación popular, limitar los servicios a las clases bajas y congelar las estructuras que habían creado, es decir, mantener una privación para las clases con menor nivel de renta.
(...) cuestiones tan elementales como la relación de las corporaciones con el diseño de la política internacional son prácticamente un tabú en la biblografía sobre relaciones internacionales y política exterior de los Estados Unidos.
(...) los Estados Unidos se han opuesto por todos los medios, y con frecuencia violentamente, a la democracia parlamentaria formal cuando los resultados que esperaban obtener no estaban garantizados (...)
(...) los Estados Unidos masacraron a cientos de miles de filipinos durante la conquista de las islas (en la que denominamos "guerra hispano-americana") (...)
(...) la guerra, al estilo inglés, es una forma de exterminio cuyo primer objetivo son las mujeres y los niños, utilizando unos métodos que habían sido perfeccionados en luchas anteriores como el asesinato de los irlandeses, que también eran unos "bárabaros salvajes" que merecían su suerte.
(...) nuestra cultura intelectual está construida sobre las bases de la hipocresía y de la cobardía moral.
¿A qué se debe toda esta elaborada ficción sobre nuestra benevolencia y nuestra preocupación por los derechos humanos, la democracia y el bienestar, si continuamos asesinando a las poblaciones autóctonas?
Si esa gente a la que se dirigen supiese la verdad sobre las acciones que apoyan o que toleran pasivamente no les permitirían seguir adelante. Por esa razón tenemos que vivir en un mundo de mentiras y de fantasías, según el principio orwelliano de que la ignorancia es poder. Las víctimas reales de la "agonía estadounidense" son los millones de personas atormentadas y dolientes de gran parte del Tercer Mundo. Nuestras instituciones ideológicas altamente refinadas nos protegen para que no veamos su desesperada situación ni nuestra contribución a su mantenimiento. Si somos honestos y tenemos la suficiente valentía moral, no dejaremos pasar ni un día más sin escuchar el llanto de la víctimas.
(...) nos aislamos de la espeluznante realidad. Actuando así, nos sumimos en un nivel de depravación moral que tiene pocos equivalentes (...) poniendo la base de nuestra propia destrucción.
El "nacionalismo radical" es otro de los curiosos términos de la teología política estadounidense, como "comunismo", "estabilidad", "contención", "democracia", "agresión" (...) y se opone al "nacionalismo moderado", chicos obedientes, como debe ser.
(...) los factores que gobiernan el sistema militar son impermeables a la opinión pública (...)
(...) los que estén dispuestos a hacerlo, y a extraer las conclusiones que permitan pasar a la acción, no gozarán de gran popularidad entre los grupos de élite. Deberán renunciar a la respetabilidad, al prestigio, a las subvenciones institucionales, al acceso a los medios de comunicación y a otras prebendas que proporciona la obediencia a los principios fundamentales del sistema doctrinal.
Así, Hitler se apoderó de los Sudetes, invadió Polonia y llevó a cabo el holocausto por razones defensivas (...). No hay prácticamente nada que no haya sido racionalizado en nombre de la seguridad y la defensa.
(...) los Estados Unidos acabaron la [segunda] guerra [mundial] en una posición de predominio mundial sin precedentes históricos y con la firme determinación de mantener tal posición. El marco geopolítico desarrollado por los planificadores (...) permanece invariable, incluyendo la santificación de la "quinta libertad" y el compromiso de "mantener la disparidad", recurriendo si es preciso a medidas extremas y evitando que el "contagio" de los avances independentistas "infecte" a otras regiones.
La propuesta de Stalin en 1952 de establecer una Alemania desmilitarizada y unificada mediante unas elecciones supervisadas internacionalmente (que los comunistas estaban seguros de perder), fue rechazada en favor del rearme alemán en el marco de una alianza militar occidental.
La CIA ya advirtió en 1947 que "el mayor peligro para la seguridad de los Estados Unidos es la posibilidad de un colapso económico en Europa occidental y el consiguiente acceso al poder de elementos comunistas".
En pos de sus auténticos objetivos geopolíticos globales, tras la liberación los Estados Unidos se dedicaron a una tarea aun más importante: la de dispersar o destruir la resitencia antifascista en favor de otros elementos más fiables, a veces colaboradores de los fascistas.
(...) nuestras instituciones ideológicas evitan que percibamos el modelo sistemático del comportamiento de los Estados Unidos en las regiones bajo su control, así como que comprendamos las razones del mismo.
El ejército británico tomó posesión de Grecia tras la retirada de los nazis, desplazó a las guerrillas griegas e impuso un régimen brutal y corrupto, que provocó una nueva resitencia (...). Los Estados Unidos (...) irrumpieron en el conflicto en 1947, desencadenaron una feroz guerra de contrainsurgencia (...) masacres, torturas, expulsiones, campos de reeducación (...) recibió el apoyo de personajes como el rey Pablo (...) colaboradores incondicionales de los nazis (...) creando una sociedad en la que las empresas estadounidenses y las élites empresariales griegas prosperaron mientras gran parte de la población trabajadora tuvo que emigrar para poder subsistir.
(...) en Europa los Estados Unidos se encargaron de abortar cualquier paso hacia formas de "capitalismo nacional" (no hablemos de socialismo) que pudiera llegar a independizarse del orden mundial controlado por los Estados Unidos.
Cuando ya estaba cercano el fin de la Alemania nazi, sus principales dirigentes se prepararon para el periodo de la posguerra, intuyendo que aliándose con los Estados Unidos podrían resucitar su cruzada antiblochevique a la vez que salvarían sus vidas y sus fortunas, y algunos esperaban que quizá podrían incluso restaurar el fascismo en todo el mundo.
(...) la CIA se dedicó a operaciones secretas, entre las que se encontraban "el apoyo al terrorismo en todo el mundo" (...) y fundamentalmente la subversión, cuyo objetivo principal eran los gobiernos democráticos que parecían alejarse del control de los Estados Unidos.
(...) el Pentágono se ha convertido en nuestro sistema de intervención estatal en economía. El Estado recurre con regularidad a este método cuando hace falta "poner en marcha otra vez al país", "reindustrializarlo" (...) el dispositivo que mejor se ajusta las necesidades del poder y de los privilegios existentes es lo que a veces se denomina "keynesianismo militar": la creación de un mercado de alta tecnología garantizado por el Estado, con una producción que se desecha rápidamente por obsoleta; a saber, la producción de armamentos.
Los planes del gobierno y de los empresarios son de corto alcance; de las amenazas a largo plazo se ocupa no se sabe quién. Esto es lo que se puede esperar en una sociedad competitiva en la que quienes no se dediquen a conseguir ventajas a corto plazo no podrán llegar al final de la competición.
Con un sistema de propaganda que funcione adecuadamente se puede hacer que el pueblo estadounidense "comprenda" algo que es totalmetne falso y que el sistema de subvenciones públicas y beneficios privados pueda continuar.
Sería raro que un líder político pudiera encararse con el pueblo diciendo que los pobres han de sobornar a los ricos, que controlan las inversiones, en pro del beneficio último de la economía. No obstante, se puede movilizar al ciudadano a hacerlo por miedo a que el gran enemigo nos destroce. Kennedy intentó otro método, el del programa del hombre-en-el-espacio, presentado en términos cuasi militares de grandez ancional, pero la gente pronto se cansó de mirar las heroicas figuras que caminaban en la Luna; y de ahí que el método pronto fuera abandonado. Los gastos militares no tienen este defecto, siempre que el personal esté lo suficientemente aterrorizado.
(...) el movimiento en pro del desarme debe hacer de tema de la reconversión económica la cuestión central de su agenda.
(...) 125 ó más conflictos militares desde la segunda guera mundial, de los cuales un 95% se han desarrollado en el Tercer Mundo (...) con una proporción del 79% de intervenciones realizadas por las potencias occidentales y un 6% por las potencias comunistas.
Tenemos la responsabilidad de tratar de proetger a los pueblos que están cruelmente oprimidos y debemos conservar la esperanza de crear un espacio en el que quizá podamos trabajar en favor de unos camabios institucionales más profundos, que nos lleven a las raíces del problema.
(...) el sistema político excluye con eficacia las críticas de principio de las instituciones públicas o privadas del estado capitalista, cuando el control sobre la economía y las comunicaciones está concentrado en las manos de una pequeña élite de propietarios y administradores que en lo fundamental comparten los mismos intereses (...). En estas condiciones, los límites para la acción son estrechos, aun cuando no se recurre a la violencia de estado para asegurar que estas condiciones no se transgredan.
(...) el capitalismo y la democracia son incompatibles, si por "democracia" entendemos un sistema de genuina participación popular a la hora de determinar las condiciones de la vida social.
El ejemplo de El Salvador y muchos otros ilustran la aversión y el temor que la democracia provoca en las élites dominantes estadounidenses, así como la capidad que tiene una gran potencia para trasladar las cuestiones del campo de la lucha política, en el que es débil, al del conflicto violento. Este caso (...) ilustra la impresionante capacidad de nuestras instituciones ideológicas para eliminar las verdades incómodas de la historia.
(...) el "conservadurismo" moderno revela ser una forma de defensa del poder y de la violencia de estado dedicada a asegurar la posición de privilegio de las élites empresariales, forma que Bertram Gross ha definido con el apelativo de "fascismo amistoso".
(...) los sindicatos son las únicas organizaciones que en una democracia capitalistas proporcionan alguna vía para que la gente de recursos limitados intervenga de manera significativa en el sistema político (...)
(...) los demócratas sólo se responsabilizan algo más que los republicanos de los "intereses especiales", pues el partido está dominado por otros sectores de la comunidad empresarial y financiera.
(...) en una democracia capitalista (...) los intereses de los propietarios y de los administradores son los "intereses generales" (...). La población en general, sin embargo, no tiene otra misión que la de satisfacer las necesidades del poder privado, razón por la cual constituye un "interés especial".
Hay que mencionar que las sociedades tecnológicas modernas altamente adoctrinadas han experimentado un gran retroceso con respecto a la era medieval, en la que los teólogos daban por seguro que la herejía debía ser cuidadosamente considerada y refutada; hoy en día basta con calificarla como tal en términos "suficientemente amenazadores".
Podemos hacer una distinción entre el Estado y el gobierno, en tanto que el Estado es un sistema de instituciones, incluyendo las instituciones privadas que sientan las bases de la política pública (...). Este constituye el nexo real del poder decisorio en la sociedad, incluyendo las inversiones y las decisiones políticas, y establece el marco dentro del cual se discute y se decide la política pública. El gobierno está formado por gurpos que esperan controlar el sistema político, un componente del sistema estatal en un momento dado. Así las cosas (...) los medios de comunicación bien pueden ser críticos con el gobierno, al tiempo que siguen obedeciendo al Estado.
(...) los medios de comunicación corporativos (...) actúan como instituciones ideológicas del Estado.
En una democracia capitalista, los intereses que deben satisfacerse con los de los capitalistas: de otra manera no hay inversión, ni producción, ni trabajo, ni recursos para poder dedicar, aunque sea de una manera marginal, a las necesidades de la población en general.
Supongamos que nos preguntamos qué hará un funcionario del gobierno después de dejar su cargo: ¿él o ella se unirán a un bufete legal, a un club de milllonarios, a un banco de inverisones, a un junta directiva, o por el contrario se convertirán en un obrero no cualificado, un maquinista, un oficinista o entrarán a servir en alguna casa? La respuesta da una cierta imagen de a qué grupo está representando ese funcionario del gobierno.
(...) las virtudes de la manipulación de la conciencia pública para conseguir los objetivos de los (...) dirigentes (...) una necesidad en una época de la historia en la que no se puede utilizar la violencia para controlar a una población que teóricamente tiene voto en las cuestiones públicas.
La situación de la gente que pasa hambre, de los pobres y de la gente sin hogar refleja la incapacidad histórica de la economía estadounidense para proporcionar una vida decente a la mayoría de la población. Con todas sus inigualables ventajas (extensos recursos internos, ningún enemigo externo, un copioso flujo de mano e obra barata y de capital cuando es necesario, un continente que quedó vacío después de diezmar la población autóctona, etc.), los Estado Unidos deberían ir, con mucho, a la cabeza de todos los países en cuestiones tales como índices de mortalidad infantil, de esperanza de vida y demás indicadores de la "calidad de vida". En realidad están bastante al final de la lista, lo que ilustra el catastrófico fracaso del capitalismo de estado imperante en el país.
(...) una sociedad capitalista pura (...) En una sociedad de este tipo todo pasa a ser un bien de consumo, incluso la libertad: cada uno posee todo cuanto puede comprar (...) Y lo mismo ocurre con los otros derechos, como la libertad de expresión y de asociación. Estos derechos adquieren significación en la medida en que existen recursos para poder utilizarlos.
En los Estados Unidos (...) la elección se ciñe a dos facciones del "partido de la propiedad" (...)
(...) el "giro hacia la derecha" de la población no es más que un mito.
El adoctrinamiento es a todas luces efectivo, especialmente entre el sector culto de la población, pero el sistema de control del pensamiento se basa en unos principios endebles y deshonestos y se puede colapsar con mucha rapidez.
Debemos continuar oponiéndonos con firmeza a las últimas locuras y atrocidades, tanto por solidaridad con las víctimas como por nuestra propia supervivencia.
Un movimiento por la paz vigoroso debería cuestionar el capitalismo de estado de base militarista y el sistema mundial que éste domina.
(...) la política está determinada por gente (...) que en sus cargos institucionales, no se deja influir por las reflexiones morales sino por los costes que se derivan de sus decisiones; (...) Por tanto quienes piensen seriamente en provocar cambios en la política pública tendrán que estudiar los métodos que puedan modificar estos cálculos de costes.
Los que poseen y dominan la sociedad desean un público disciplinado, apático y sumiso, que no cuestione sus privilegios y el ordenado mundo en el que medran.
La gente no tiene ninguna necesidad de aceptar como condición permanente que la amplia mayoría de la poblacion, para poder sobrevivir, tiene que somentarse a los que controlan los recursos y el capital, los medios de producción y distribución (...)
Si uno se ve a s mismo dedicado a la reforma o a la revolución, los primeros pasos a seguir son la propia educación y la de los demás.
(...) las redes de organizaciones locales, los medios de comunicación y los editores que no se doblegan al poder privado estatal (...) interaccionan entre sí: las organizaciones no funcionarían sin acceso a la información y al análisis; los medios de comunicación y las editoriales independdientes no sobrevivirán sin la participación intelectual y la contribución financiera de las organizaciones populares que crezcan y se desarrollen en función de preocupaciones compartidas (...)

"La quinta libertad".
("Turning the tide. US Intervention in Central America and the Struggle for Peace").
Noam Chomsky, 1985.
Ed. Crítica.
Col. Biblioteca de bolsillo.
ISBN: 84-8432-001-4
Otros libros de Chomsky:
"La segunda guerra fría" (1984)
"El miedo a la democracia" (1992)
"Ilusiones necesarias (Control del pensamiento en la sociedades democráticas)" (1992)
"Los guardianes de la libertad" (1995)
"El nuevo orden mundial (y el viejo)" (1996)
"Lucha de clases" (1999)
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