SYNAPSIS
Artículo nº:238
Título:Presentación de Azúcar
Autor:Sergi Albir
Fecha de creación:Marzo-2000
Fecha de publicación:23-Abril-2000
Anteriormente publicado en:?

Mique Beltrán es uno de los máximos exponentes de la fuga de cerebros que sufre el tebeo español hacia la televisión y el cine (Calpurnio Pisón, F. De Felipe, Ricardo y Nacho...). Un autor que se dio a conocer por su Marco Antonio y Cleopatra, que obtuvo un éxito profesional como dibujante y guionista, dio primero el salto a la animación, arropado por sus personajes, con un mediometraje que aún no ha visto la luz por retrasos en la postproducción, y, tras ello, se decidió a dirigir su primer cortometraje, Azúcar, que se presentó ayer en los cines Babel.

Azúcar está protagonizado por Pablo Díaz y Violeta Cela y ha sido producido por Eva Vizcarra, que también produjo recientemente Viet-Ñam, el cortometraje de otro Manuel Romo, también valenciano. El cortometraje ha contado con la colaboración de Canal 9, que ha adelantado los derechos de emisión para contribuir con la producción. "En realidad", destaca Mique, "no es un estreno, sino una presentación. Los festivales con los que he tratado me han impuesto esa condición, que no estuviese estrenado, así que no se trata de un lanzamiento promocional, sino únicamente un pase para el personal que ha participado y para algunos amigos". Para la realización del corto, Mique ha contado con un equipo de profesionales a los cuales tuvo que convencer para su participación y que cambian mucho la perspectiva de autor que ha llevado Beltrán durante su carrera: Mique escribía sus guiones, dibujaba sus páginas, las coloreaba y hasta las enviaba él mismo al editor. Un gran cambio con respecto a la elaboración de Azúcar, en la que participa un pequeño ejército de colaboradores que han sido cruciales para el corto y con los que Mique está más que satisfecho. Y sin embargo, no es el único cambio. "Hay un aspecto que me preocupa especialmente", reconoce Mique, "la gente tal vez tiene unas expectativas de lo que será mi película y esperan algo dinámico, divertido, de esta cinta. Y no lo es, porque he preferido hacer un cambio de registro, tomar una historia más introspectiva y bastante personal, en la que el humor no es el punto focal de la narración".

Mique no descarta, de todos modos, volver al humor para un futuro. "Me gustaría hacer alguna comedia, es cierto, pero creo que resulta mucho más complicado hacer reír de lo que todos creemos". Mique sabe lo que dice: durante casi toda su carrera ha llevado el humor como herramienta principal de sus historias.

La afición por el cine no es nueva para Mique Beltrán. Desde su juventud en Jaraguas, la narración cinematográfica le había interesado y preocupado. De hecho, en alguna ocasión ha confesado que él se sentía más como "un guionista que dibujaba" que como un clásico dibujante de comics. Mique siempre ha querido contar historias, sin estar excesivamente ceñido al medio en el que trabajase, así que ha escrito también para teatro y ha realizado guiones para animación y para comics que él no dibujaba. Sin embargo, a pesar de que su producción mayoritaria ha sido caracterizada por el difícil camino de un brillante humor blanco apto para todos los públicos, sin resultar jamás relamido o cursi, el rasgo que más ha permitido identificar a Mique es su extremada pulcritud y minuciosidad en el dibujo. Sus propios compañeros, como Sento Llobell, dibujante y guionista también, destacan su gran preocupación por esos detalles. Sento fue embarcado también para esta producción, encargándose de parte del storyboard. "Fue curioso", dice Llobell, "porque Mique me convenció diciendo esas cosas que dice él de 'venga, échame una mano, que yo no sé dibujar...'". Lo que hay que destacar, en cualquier caso, es el gran esmero que coloca Beltrán sobre cada cosa que hace, aunque en un producto como un cortometraje, la responsabilidad quede diluida.

En el rodaje se ha visto gratamente sorprendido por la actuación de su protagonista, el debutante Pablo Díaz. "Es solo un niño", dice Mique, "pero ha entendido exactamente el personaje y le ha dado los matices que buscábamos". El autor no ahorra en elogios para su equipo, especialmente por lo que respecta a su montador, Joaquín Ojeda, de quien destaca su excelente sentido del ritmo. "Encuentro grandes diferencias entre la realización que teníamos en las producciones de animación", analiza Beltrán, "y la imagen real. En dibujos animados nadie quiere cortar ni siquiera un segundo, porque ha habido que dibujar cada uno de los 'frames', mientras que aquí no existe esa sensación de miedo a la hora de cortar un segundo o dos. Eso facilita que la película se mueva bien". La música fue compuesta por Joan Cerveró, que ya había colaborado con Mique en alguna de las obras de teatro en las que Mique participó como autor y diseñador gráfico, si bien es la primera vez que escribe para el cine.

Mique ha tomado el camino de la producción audiovisual con paso firme, aunque sin abandonar el mundo del tebeo que le ha proporcionado la opción de dedicarse a contar historias con una cámara, un curso que, desde su infancia en las butacas del cine de Jaraguas, estaba deseando tomar.

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