SYNAPSIS
Artículo nº:227
Título:Tres poemas de "El mundo pudo ser una bella verdad"
Autor:Juan Carlos Pajares Iglesias
Fecha de creación:Diciembre-1999
Fecha de publicación:19-Marzo-2000
Anteriormente publicado en:-
Para ser un hombre a los hombres

yo requiero, cientos, miles, que serán,
que fueron. Igual que aquellos
a los hombres en horda yo rechazo,
para ser un hombre, no un dios
tremente que huye de los hombres,
que les teme. El hombre sin liturgias,
sacrificios, sacramentos, el hombre
único en el que viven otros hombres,
en los que vivió, en ellos vive.
El que acoge compasivo a un dios
huidizo, indigno, minúsculo y cobarde
que suplica, en el que no habitan
hombres ni dioses, que el sol no acaricia.


GAIA

El cielo es aquí un pretexto, escenario
por el que ruedan astros, avionetas, pájaros.

Sólo robles a ráfagas por la extensión,
el destello del ciclista en la bisección del valle,
el repetidor en lo alto, rebasan los cortafuegos
las bestias ramoneando.

Abajo el bosque devuelve voces extrañas,
detritos fonéticos, trozos de significantes,
nada.

Cuando oscurezca vendrán insectos
a nuestro asiento. Recogerán la grana
del tabaco, restos de piel, papel de plata,
migajas de conversaciones.



DOLIENTE

En los límites de la vida el dolor, Nube de Oort,
a milímetros de la muerte o entreverado
en el tejido mismo de la vida, anticipo,
advenimiento y amenaza de aquel definitivo.
Dolor umbilical, listo el catéter para el suministro
de por vida, alternas las dosis, no prescritas, inocuas o letales.
El que se espera, reptil que en el corredor anida,
aquel que nos sorprende, retráctil, bajo el asiento,
dolor lapa, dolor adosado pared con pared,
comunitario, dolor aerobio de tubo catódico,
virtual, dolor por percentiles, frívolo y vacacional,
dolor caliente, sopa de pobres, dolor viejo en heredad.
Todo el dolor presente, el que soportan los cuerpos,
el que absorbe con gula alientos y en los rostros dibuja
desconocidos gestos, el que abraza parásito y profesional,
que rodea y constata la vida. Que la muerte no es sino
objeto para los otros, para que la lloren y la gestionen.
Nuestro es el dolor. Después del dolor no hay nada.

 
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