SYNAPSIS
Artículo nº:198
Título:Iberia Animada
Autor:Sergi Albir
Fecha de creación:Agosto-1999
Fecha de publicación:4-Setiembre-1999
Anteriormente publicado en:?

Hay un viejo dicho que habla de "Reunión de pastores, oveja muerta". Técnicamente, Adam Smith, el padre de los economistas dijo que raramente se ve una reunión de empresarios que no acabe con una conspiración para alterar los precios. Pues bien, la multitudinaria mesa redonda que se celebró en la SGAE el miércoles a las 18 horas, no consiguió matar una sola oveja. De hecho, la mera idea de juntar a 16 personas para que hablen durante dos horas y medio de cara al público, no fue una mesa redonda, sino una sucesión de parlamentos en los que, eso sí, se habló de animación, se repasaron tópicos, se dieron palmaditas en la espalda y se exageró acerca de la calidad de la producción española y portuguesa. Cierto es que había animadores de una calidad indiscutible como Pablo Llorens, Abi Feijo o Begoña Vicario, pero tuvo que ser un productor, Paco Rodríguez, el que les hiciese volver al mundo real diciéndoles que se necesitan producciones bien acabadas, pero en plazos adecuados y no simplemente obras maestras de la animación. "La animación", dijo "se vende mejor que otros productos en el extranjero, pero por una parte están subiendo las necesidades de capital, y por otra las televisiones, por culpa de la expansión de los canales temáticos, pierden capacidad de pago, así que hasta que las televisiones temáticas puedan financiar series, estaremos en un momento un poco delicado".

En este aspecto, Fernando Campos, director de la revista Cinevideo, habló sobre la realización de un libro blanco de la animación española que dará una visión más exacta tanto al sector público como a los inversores privados de las oportunidades y carencias de esta actividad en España. A priori, mencionaba Campos "se trata de una distribución heterogénea, con muchos estudios pequeños, cuatro productoras grandes y poca conexión entre ellos. España es el segundo o tercer país de Europa que exporta animación, pero tenemos un problema de desvertebración". Francia, por ejemplo, comercializa mejor sus productos, a pesar de que España es una potencia creciente en los mercados de Canadá, Alemania o incluso en la misma Francia.

En la esquina opuesta a producciones que, aún manteniendo su sello de autor, se enfrentan abiertamente al mercado comercial, como son el Marco Antonio de Mique Beltrán, o Juego de Niños, de Pablo Llorens, Mercedes Gaspar, Begoña Vicario y el portugués Abi Feijó, reivindicaban la animación como obra casi integral de un autor y se reafirmaban en su postura de no estar en la animación para ganar dinero. Gaspar comentaba, ante las risas del público que "esto es un poco una ruina", y minutos después Feijó le apoyaba diciendo que si quisiese ganar dinero no haría animación, y que es una determinación tomada como autor. Y ahí murió el debate, porque al segundo siguiente se reivindicaba que el autor de una obra en circuitos comerciales no es menos autor, y todos se allanaron, por arte de magia, como si dentro del cajón de sastre que era una mesa con 16 personas, incluyendo animadores, productores, distribuidores, periodistas y hasta un miembro de la Asociación Española de Cooperación Internacional (Salvador Vayá), no pudiesen tener un mínimo desacuerdo.

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