Para pensar - Filosofía y Rock
por Patty Labelle / Mayo'99


PREÁMBULO

La realidad nunca se nos da totalmente y de una vez por todas. Nunca se nos muestra completamente desnuda, sino siempre tras un velo. Captamos la realidad, las cosas, por aspectos, siluetas, perspectivas... sombras. Anticipamos una unidad global de sentido pero si somos inteligentes estaremos siempre abiertos a integrar lo novedoso, en una dinámica tolerante, flexible.

La realidad da mucho de sí, nunca se agota. No pretendo demostrar nada, ni decir toda la verdad, sino solamente mostrar, perfilar alguna silueta, dar alguna que otra pincelada al mundo del rock, ayudada por la filosofía, sin negar otros puntos de vista, más bien complementándolos.

No quiero levantar una sólida tesis sobre el rock, desarrollando un pensamiento estricto, formal, basado en el principio de identidad y de no contradicción. Más bien todo lo contrario...

Aunque la mente chirríe hay que esforzarse en pensar la contradicción, pues se halla en el seno de la realidad (Hegel).

A veces, quizá demasiadas veces, lo que es, la realidad, no tiene sentido y lo que tiene sentido no es.

Es peligroso abrir las puertas de la mente y darse cuenta de ello; la locura está a un paso. Mejor un ignorante feliz o un filósofo que guarde para sí la cruda verdad... ¿Quién sabe?

Seguro que tenéis en mente muchos personajes del mundo del rock, hombres y mujeres que vivieron a tumba abierta, que intentaron vislumbrar lo que hay detrás, más allá del límite... Soberbios individuos tras un imposible. La realidad, el Ser, es una mujer que no se deja forzar; sus favores son un don, un regalo...

La teoría es abstracta, general y nunca se ajusta, se ciñe, plenamente a la realidad, la vida, que es concreta y particular.

No se puede decir todo; tan sólo un granito de arena, mi granito de arena. Quizá exagere en algún punto, pero sólo es un artificio pedagógico, igual que el microscopio exagera, aumenta para ver mejor. Cuento con vosotros para que no hagáis una lectura excesivamente rígida y para que conforméis "a vuestra bola" una síntesis de perfiles, perspectivas...

Gracias.


"HERMES, O EL NIÑO VIEJO"

En ocasiones me han acusado de ser un tanto injusta con la música clásica.

Evidentemente se puede gozar de una auténtica y profunda experiencia estética escuchando a los clásicos.

Apolo
Apolo

Para Nietzsche, Wagner era un genio. Significó para él un punto de apoyo en su enfermiza y desgraciada existencia. Quizá la música de Wagner supere a la filosofía de Nietzsche al conseguir hallar ese punto medio (la virtud de la que hablaban los antiguos, Aristóteles, etc.) entre Dioniso y Apolo, y lograr en la ópera la obra total, una síntesis de ambos (o sea Hermes).

El mejor rock sabe quedarse con lo que de positivo hay en Dioniso y en Apolo, y seguir el método, el camino de Hermes, mediación entre el corazón salvaje y la técnica, el saber hacer (tocar). Nos hace sentir, ver, la pasión y la energía de por sí ciegas e incomprensibles.

A algunos grupos les sobra fuerza, pero no saben tocar, otros se pierden en la exuberancia de arreglos, en barroquismos estériles, en alarde de dominio técnico del instrumento, exhibicionismo superfluo.

Podemos establecer un cierto paralelismo entre la evolución de la especie humana, el desarrollo de cada individuo y la trayectoria vital de los grupos de rock.

Dicen que la filosofía comenzó en Grecia cuando se abandonó el Mito y se buscó en el Logos (la razón) la explicación del universo. En la historia de la humanidad, del individuo o de los grupos salta a la vista una palabra: desencantamiento (Max Weber).

Los niños y los primitivos piensan de forma similar... amarga desilusión... ¡Que no! que el huracán no es el soplo de los dioses enfurecidos, sino la consecuencia de circunstancias físico-atmosféricas coincidentes.

Desde el rock, en su más amplio sentido, grupos de "hippy-punkies" y amantes de la new age intentan recuperar el mito reprimido, la profunda experiencia de lo valioso, de lo que confiere sentido; religarse con la madre naturaleza en comunión con el corazón del cosmos...

El tiempo primitivo, mitológico, es circular, regenerable. El nuestro es rectilíneo (de reloj). Una vez perdida la inocencia es imposible volver atrás, la experiencia te cambia para siempre. El rock también anda por las calles sin retorno.

Al joven adolescente, impetuoso, le afusca la vitalidad. Alucinabas con tu barata imitación de estratocaster y tu sencillo pedal de distorsión o improvisando la batera con la caja de galletas y el botén de Colón. Y quizá acabes no sintiendo nada con un equipo de lo mejor, ¡lo que son las cosas! Apenas sabías afinar y ya querías subirte a un escenario, tenías algo que decir. Algunas críticas, justas pero despiadadas, te hicieron perder la ingenuidad. Poco a poco te diste cuenta de que la mentira es la que manda, la que causa sensación... aprendiste a tocar bien pero entonces ya no tenías nada que comunicar. Tan sólo restaba abandonar o convertirse en un profesional de la música, del rock, y sacar partido, pasta, a la desilusión.

Dioniso
Dioniso

Andando la historia el primitivo se hizo ilustrado, alcanzó su "mayoría de edad", y se atrevió a pensar por sí mismo. Adquirió conocimiento de todo, dominio técnico... Pero no supo ya nada de las cosas importantes, las cosas del corazón. Unos porque no aprenden nunca a tocar; otros, porque durante el aprendizaje fueron perdiendo esa emoción mágica que nos hace ver las cosas cuando menos en rosa amargo; amargo, sí, pero rosa.

Tanto esfuerzo, tantas horas de ensayo, tantas notas y escalas para luego ver con una lucidez demoledora que el rock & roll es una estafa, puro "marketing", sucio negocio.

No hay criterio para establecer cuánto de Dioniso y cuánto de Apolo es lo adecuado. Se trata de una intuición cultivada a lo largo de la vida, en un montón de experiencias. Pero en el aprendizaje, al ir siendo maduros dejamos de ser niños, perdemos la espontaneidad, en fin, paradojas de la naturaleza humana...

Dentro de las bandas guiadas por Hermes, algunas dieron mayor presencia a Dioniso (la energía), como La Perrera; otras a Apolo (lo bello), como Los Bichos y otras a la mediación, al mismo Hermes, el andrógino, como Doctor Deseo, todos dentro del reino de Hermes, el niño viejo.

"A los que nos perdimos en el camino"
Hermes
Hermes

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