Poemas
por Mainor Arias / Abril'99

Debajo de estos folios que serán algún día amarillos, hay un cimiento de cortezas y de trapos macerados, y tú solamente verás las trabajadas palabras y no las arrugas ni las fibras manchadas de papel.
Saúl Ibargoyen
Termina la jornada y los recuerdos pedregosos repliegan aquellas vivencias. Cada mañana y cada tarde un nuevo cataclismo. Mientras tanto el mar se debate en sus entrañas: o abre las costas a nuevos huracanes o se deja del sol hasta extinguir sus cardúmenes.
El Autor
----------------------------------------------------------
En la ingenuidad de tus ojos han florecido las madreselvas
----------------------------------------------------------

Darse, darse,
la tarde compartiendo la noche,
darse,
seguir enrollando las siluetas.

Me abrazo a tus ramas
y las alondras vuelan a meterse en las mías.

Nos hacemos montaña,
los bejucos crecen,
las raíces trepan.

Viene la lluvia con sus pies sonoros,
tocas mi piel,
toco la tuya,
los halcones se miran enfurecidos.


-------------------------
Tú cantas por mi libertad
-------------------------

No existen tambores que palpiten la carne,
se excita la tarde,
su temblor se siente.

Mi campo se cubre de mariposas azules,
las hojas juegan con el terreno dormido.

Tu energía me persigue como queriendo amarme.
Me detengo, 
los caminos esperan.

El silencio se sienta en una espiga de voces,
las palomas pasan reventando el aire.

Tu piel se asoma a tocar mis pupilas,
linces y linos recorren los pastos.

Sin gritos que atrapar,
sin volcanes que retener,
sólo los dos
y el sol ocultándose.


--------------------------------------------------
Detrás de cada lluvia, de cada hoja, de cada raíz,
se pintó el destino que las alondras callan
--------------------------------------------------

Cae la lluvia,
el barro se torna amarillo oscuro, café claro,
caminas.

Tu boca fértil pronuncia la tarde,
las gotas se ordenan, te recorren,
caminas.

Una hoja se desprende
del trino que pasa solitario,
te tocas los labios,
me sientes.

A dos encinos de distancia,
a cuatro pájaros.


-----------------------------------------
Cantemos de par en par el himno más breve
e iniciemos la ceremonia.
-----------------------------------------

En las tibias laderas de tu espalda
inauguro mi huerto

Me gustan las lechugas frescas
y el baile nupcial de las mostazas.

Me elevo en la pradera de tus labios:
conejos, venados, ardillas
y los pájaros suficientes para sostener el vuelo de mis pasiones.

Llueve 
y me dejo arrastrar por el oleaje que desemboca en tu ombligo.

Nos bebemos bocarriba las constelaciones
y una miríada de peces
desciende por nuestros cuerpos.

Y te quiero más
y me dices también
y descubrimos que las hormigas del sol matinal
guardan el color del centzontle.



Synapsis Home Page Más artículos misceláneos Más artículos en castellano