![]() Los años pasados del tebeo valenciano parecen pesar más, muchas veces, que los nuevos aires que han de mover los autores que han surgido recientemente. Con todo, algunos de ellos estaban en la conferencia que impartió el viernes día 6 de noviembre Serafín, un humorista gráfico de la vieja guardia perteneciente a la generación de Editorial Valenciana-con la que colaboró en revistas como Jaimito o Pumby-, pero que haciendo valer su origen madrileño, volvió a la capital para colaborar en La Codorniz y, tras ello, tomar por fin el camino de la pintura, que era su vocación inicial. De una selección de sus obras desde el año 75, en el que deja la publicación, hasta ahora, que se han recogido en sus dos últimos libros Egobiografía y Las Marquesas, hay una exposición en La Guillotina que se prolongará hasta el 15 de diciembre. Serafín es ahora un pintor ("es humor, pero totalmente dentro del género de la pintura") que con sus 73 años sigue manteniendo la lucidez y critica ácidamente los nuevos cursos que ha tomado el humor, la pintura y la literatura. "Hoy en día vivimos en una noche de cretinez en cuanto a expresión artística se refiere. Muchos de los autores se han amanerado y apenas quedan unos pocos que estén en condiciones. Tal vez es por aquello de crecerse ante la adversidad. Cuando estaba aquél general de la nariz ganchuda y las patitas cortas, no me acuerdo de cómo se llamaba (refiriéndose, evidentemente, a Francisco Franco), había censura, había problemas, pero el artista se motiva con estas cosas, reacciona. Hoy en día están muy acomodados." De lo poco salvable para Serafín "Torrente Ballester, Umbral y Cela. Tal vez Delibes. Pero los demás me parecen demasiado insípidos..." Serafín Rojo no comparte el gusto por la caricatura política, la siente como repetitiva y como poco creativa. "Por eso me gusta Mingote, por ejemplo. No necesita referirse diariamente a pintar a Aznar con bigote y tenerlo haciendo el tonto. El cómic, el humor, han de ser algo más íntimo y no tan repetitivo... Quino también sería un buen ejemplo de no estar sometido al juego político". Pero no es una cuestión únicamente política: "no entiendo como pueden llamar humor a cosas como los Morancos o Cruz y Raya. Son chistarracos, chabacanería, van a lo fácil. Puede que la gente se ría, pero no es humor. El humor se hereda de una tradición cultural, y esta gente se disfraza y se dedica a hacer el idiota." La reivindicación de Camba y de Fernández Flórez fue la consecuencia lógica de este varapalo al grueso de la producción humorística hispana. No todo fueron, sin embargo, ataques sarcásticos. Durante más de una hora Serafín hizo un emotivo (y exhaustivo) homenaje a la escuela valenciana, de la cual formó parte y con la cual mantiene un escaso contacto pero una excelente relación. Sin olvidar a nadie "no quiero que luego se me enfaden", destacó especialmente a José Grau, recientemente fallecido, y a José Sanchis, autor de Pumby.
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