VOCACIONSepasque ninguna mujer, ni de este mundo ni de los otros, vale la pena de un verso; que ningún hombre vale el olvido Si aún así no te arredras, será que has descubierto la dicha de levitar sobre tus dudas en cuaderno de piel de sacerdote, como contó de Safo María Elena antes de arder "Puestos al fuego, amiga mía, todos los vates somos iguales "Y de esa quemazón que se consume y fin que se corteja, no profetices nada: sé insumisa" Despertar del FuncionarioSer zombie: rellenar correctamenteel formulario de la vida Amar el cuerpo y sus pasiones (recuerda aquel rostro yacente junto al tuyo, perdida) Buscarse de día, buscarse despierto decir palabras como quien pone sellos y estampa con el timbre de su sangre la clorofila de cinco laborables y un weekend; abrirse paso como animal por jungla dibujarse otra cara y saber, al final de tanto y tanto que de nada te vale que sólo has cumplimentado correctamente el formulario de tu vida PASEITOel pollito que al final se supo cisnehablamos de viajar a Copenhague por cristian andersen, una ciudad fantasma donde hace años criamos malvas de flower power las paredes cayéndose a golpes de graffiti y el gong resonando en cada tímpano cuando california dreams y david bowie en cabellera larga hasta los pies idioma terco aquél, algo a caballo con sabor a fiordos y malmö tan cerca y cruzar en paquebote la costa de la vida: en veinte años habrá cambiado aquéllo ¿existiré? Correspondencia de Yo a YOCarta número 1)Recepción complicada, como siempre, los mosquitos, muy grandes y molestos, trasquilaron las bestias; al callarse se escuchan las músicas del mundo menos las palabras; un cárdeno pajizo resplandor por lontananza; gente va a la iglesia; gente pía y pía disfrazada de gorrión; asfalto recociéndose: hubo tiniebla pero ya pasó, las noches serán largas por aquí y los días, un cuento. Espero sigas bien. Ten cuidado al cruzar, que los semáforos son seres malignos, tuertos, bizcos extraterrestres, cíclopes a veces y los monstruos de metal que no paran. Fue un buen consejo, me harás caso, lo sé, tampoco mires los brillantes carteles, las luces de colores: son peligrosos. No entres adonde todos van, sobre todo de día, porque de noche llorarás contando las mentiras: es difícil parecer sordo sin serlo pero haz un esfuerzo. Por lo demás: aúlla. Te digo lo que sé. Un beso. Yo Carta número 2) DE YO EN LA CIUDAD A YO EN EL CAMPO (a los 301 días del invierno) Hija: Todos preguntan por el Supremo aquí. Mándame información actualizada y fidedigna. Gracias por el consejo pero si lo siguiera no saldría de casa ni a la puerta, y el sol calienta que da gusto. No me embromes con tanto consejo, pero te quiere siempre. Y te recuerda. Yo Carta número 3 Madre: Allá tú entonces si te atropella un coche. Ya sabes lo miope que eres y que no distingues un rabo entre las piernas de la sombra del maligno. Sospecho que has abandonado tus buenas costumbres del campo en cuanto llegaste allá. El Supremo te quiere y te vigila. ¿Qué quieren saber esos urbanícolas? Seguro que has abandonado tus rezos nocturnos y llevas falda corta, a tu edad! No hagas la tonta y vuelve. Te quiere. Yo Carta número 4 Hija: Te han agriado el carácter. Pareces tú la vieja. Te ruego no me incordies. Yo. Carta número 5 Madre: esto está que arde. Tienes un mes de vida o se lo digo al Supre. Contesta urgente. Yo. Carta número 6 Hija: El Supremo soy YO. ECHADORA DE CARTASTengo todas las soluciones: sé todas las respuestaspero callo el misterio tras mi velo de tul tras esta desnudez que exhibo mientras con mano diestra barajo, me persigno, me comulgo con los poderes sabios del más allá y telesensorialmente te transmito lo que ya sabes, lo que anhelas -dime- escuchar, la solución de tus cuitas, el manjar de tus angustias y sé que viajarás más noches que las que te sea dado vivir y sé que buscarás en vano el alimento detrás de mis palabras, de estos naipes con que brindo, fogosa, y desatino.
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