I. Lo inmediatamente aprehensible, aunque bueno, lleva precisamente por aprehensible, al hastio, mientras que lo incomprensible, aunque aunque de calidad dudosa, compele al oyente a sucesivas escuchas en busqueda de un patron que ayude a COMPRENDER. II. Si el ser humano medio solo utiliza el 10% de su cerebro, el musico medio solo usa el POP% de las posibilidades que la musica ofrece, lo cual no llega ni de lejos al 10%. III. Clara supremacia del musico que evoluciona y yerra ante aquel que, en su inmobilismo, acierta siempre hasta el punto en que sus contantes aciertos, por iteracion, asquean. IV. Tristeza al percatarme de que desconcertantes patrones ritmicos en el interesantisimo disco de X lo relegaran inmediatamente al rincon al que se castiga lo NO BAILABLE. V. Hasta el tema mas precioso precisa de algo que CRUJA, haga ruido, incomode. Lo sublime se percibe mas sublime, por contraste, con unos ligerisimos toques de tierna brutalidad aplicada. VI. Mucho peor que malo: Aburrido. VII. Sorpresa ante como lo energetico de aquel disco de X refulge sobre una produccion pobre y una absoluta impericia en el manejo de los instrumentos, detalles que solo se ponen de manifiesto tras un analisis frio y privado de toda emotividad, es decir, tras un analisis imbecil. VIII. Estupefaccion ante el hecho de que todo recurso, sonido o caracteristica que detestaba yo, en general, de discos o canciones, termina tarde o temprano apareciendo en un disco concreto aplicado con tanta inteligencia y sensibilidad que me convence del error que supone todo prejuicio, de que nada cabe desechar. IX. Recuperacion de una cinta en la que grabe durante meses, hace ya aņos, progresiones de acordes, lineas melodicas e ideas musicales que, no habiendo funcionado en su momento, la otredad del olvido me capacita ahora para desarrollar como si fueran las de OTRO. X. Como juegos y artilugios sexuales al sexo, cuando la experiencia se vuelve rutinaria, son a la guitarra capos, slides, efectos y afinaciones alternativas. Igualmente, tampoco funcionaran, nada aportaran, si no contamos de antemano con un buen punto de partida. XI. Tras por primera vez someterlas a un esfuerzo de traduccion, me fue necesaria cierta autodisciplina para que mi concepto de X, por quien siempre he sentido enorme respeto como musico, no cambiara al descubrir que sus letras eran propias de un deficiente mental. No he conseguido, sin embargo y por mas empeņo que he puesto, experimentar nada hacia la musica de Y, cuyas letras me merecen la mayor de las admiraciones. XII. Musico inteligente aquel que se rodea de electronica y ultimas tecnologias para poner cimientos, enriquecer, el trabajo de sus manos sobre la madera de instrumentos musicales. Musico absurdo, programador, quien gira ruedecitas, pulsa teclas en esfuerzo frio, esteril, condenado al callejon sin salida. XIII. Forzar efectos y sonidos a niveles extremos, introducir ruido puro para transmitir frenetismo. Callar casi absolutamente para trasmitir paz, dulzura. Convertirse, en definitiva, en un extremista musical llevando la pieza diez millas mas alla de donde se pretendia en sus dos extremos, en el amor y en la guerra. XIV. Estupefaccion ante la constatacion de como el peor disco de X ha terminado siendo aquel que, por exhaustiva escucha durante los ultimos meses, mas he escuchado globalmente de su carrera, hastiado ya de sangrar sus buenos trabajos durante aņos. XV. Dos enfoques que habitualmente cristalizaran en resultados fructiferos: Partiendo de una composicion basicamente tradicional, interpretarla con instrumentos, sonidos, inusuales. O: Partiendo de una composicion inusual en la que participen acordes, harmonias y progresiones inusuales, interpretarla con un enfoque, basicamente, tradicional. Se precisa de un genio para interpretar material inusual inusualmente con unas minimas garantias de exito. XVI. El miedo a que la sutilidad de una linea melodica no sea percibida por el oyente puede llevar a exagerarla, privando asi a la linea melodica de esa misma componete sutil, arruinando como resultado toda la pieza. XVII. Una nota erronea sobre un acorde erroneo deja, por familiarizacion progresiva, de ser percibida como erronea si se la repite las suficientes veces. XVIII. Una nota adecuada sobre un acorde adecuado deja, por ser familiar ya hasta lo nauseabundo, de ser adecuada si se repite mas de lo justamente, estrictamente, necesario. XIX. Exploracion sin conclusiones satisfactorias del disco de X que, teniendolo todo, no funciona para mi. Tal vez no funciona, me digo, precisamente por eso: Participa de ese aburrimiento que es inherente a la perfeccion. XX. Al dar el musico con algo nuevo, algo nunca oido en voz de nadie mas, cabe que lo deseche automaticamente por considerarlo erroneo, privandose asi a el mismo y a los demas de algo NUEVO, tal vez interesante, importante incluso. XXI. De todo material, incluso de aquel que nos desagrada, se puede sacar algo positivo. Cuando no, imprescindible escucharlo muchas veces y con todo detenimiento hasta lograr una exhaustiva lista de todo lo que de el nos desagrada y que nos salvara de perpetrar sus mismas faltas. XXII. Una pieza en la que se concentre un exceso de informacion melodica, harmonica, que nos bombardee sin tregua con ella aunque esta sea continuamente brillante, de calidad, atosiga al oyente. Se requiere entonces la introduccion de motivos que sonarian anodinos, aburridos incluso, si los sacaramos de contexto pero que, aplicados correctamente, arrojaran mayor enfasis sobre los motivos asi llamados principales, dando coherencia, mejorando el compendio total. XXIII. Secuenciar unicamente cuando se busque frialdad, cuando se pretenda sensacion de iteracion. De lo contrario, interpretar cada nota como si fuera la mas fundamental de la pieza. XXIV. Recurso muy utilizado pero no pierde su vigencia por tratarse de una regla muy general y que permite, en su concepto, amplia maniobrabilidad: Alternar, musicalmente hablando, luz y oscuridad. XXV. Prescindiendo de cualquier regla harmonica, ritmica o de buen gusto: Unico baremo para juzgar aquello que por primera vez escuchamos o justamente acabamos de componer y que en absoluto responde a los canones habituales: Nos gusta? XXVI. Peor que el miedo del musico a ir mas alla de lo conocido por miedo a no agradar: El ser incapaz de explorar por no concebir o no comprender que hay un mas alla de lo que el conoce, mas aun, de lo musicalmente conocido en su totalidad. XXVII Cuando aquel que ha experimentado fervor por la musica durante la adolescencia la pierde al llegarle la madurez, los motivos hay que buscarlos en un acotamiento por el mismo impuesto de su espectro musical, que llevara indefectiblemente al abandono por aburrimiento. XXVIII. Considerar, erroneamente, que la musica tiene limites, peor, que responde a unas reglas. XXIX. Nada peor en la interpretacion y en la posterior produccion de una pieza que una dulcificacion excesiva. Aplicar la consabida diferenciacion entre sensibilidad y sensibleria a la musica. XXX. X, musico a quien conoci recientemente, lleva ya varios aņos entregado a la autoimposicion de no escuchar absolutamente nada de musica para evitar influencias. Por mi parte, escucho compulsivamente cuanta musica puedo y de todas las corrientes imaginables, obteniendo asi una voragine caos en la que, por confusion, las influencias se anulan entre si. Dos caminos igualmente validos en la busqueda de un sonido propio, unico. XXXI. Frustracion tras escuchar por primera vez a X. Su estilo, no pareciendose a nada que haya yo oido anteriormente, se me antoja a primera escucha, ideal como camino que A MI me hubiera gustado tomar. Sin embargo, habiendolo ya X tomado, mas preciso seria decir "creado", habiendo el demostrado ser mas perspicaz que yo, me obliga a seguir explorando por mi mismo. Mis manos y mente, mi unica guia. Y un camino menos como opcion. Una vez mas, se me han adelantado. XXXII. Una replica japonesa de mediana calidad permite exactamente, ni mas ni menos, la misma capacidad de composicion, de expresion, que una Fender Jaguar vintage que cuesta diez veces mas. Al anti-musico, al anti-guitarrista, se le encuentra la mayoria de las veces atrincherado tras la figura del FETICHISTA del instrumento. XXXIII. Me siento molesto ante X, quien en su disco, que escuche ayer por primera vez, utiliza recursos que no habia yo oido NUNCA, EXCEPTO, en mi PROPIA musica, a la que aplique yo dichos recursos considerandolos MUY nuevos y MUY mios. Para mi pena, X y yo, sin conocernos y separados los dos por enorme distancia geografica, por un un enfoque distinto de la musica en lo global incluso, hemos llegado a conclusiones similares en ASPECTOS PARTICULARES de nuestras respectivos modos de componer. Al adoptar X tales recursos, su trabajo reafirma que, por una parte, que aquello en por lo que yo aposte, era valido. Por otra, lo invalida para mi por tratarse de recursos YA utilizados por ese mismo X, a quien respeto, pero a quien tambien, desde entonces, odio. XXXIV. Evitar el histrionismo de los solos y de las frecuencias agudas, a no ser, se pretenda, precisamente, histrionismo. Ante la duda, bajar una octava, ser mas amable con el oyente. XXXV. Destilar del sano extremismo del death metal por un lado, del ambiente por otro, el elixir para elaborar un producto EQUILIBRADO. O: Tomar un producto equilibrado y, generalmente, gris como es el POP y llevarlo al extremo en lo salvaje o en lo sosegado para obtener asi un producto brillante en su EXTREMISMO. Partir siempre de lo opuesto de aquello que buscamos para dar, en definitiva, con algo familiar mas, a la vez, completamente NUEVO. XXXVI. No existe estado de animo no susceptible de ser transmitido a traves de la musica. Tanto quienes se concentran en el RUIDO como quienes se concentran en lo ETEREO, reflejan solamente un aspecto parcial de la vida. Es preciso ser imparcial, global, valiente, reflejar EL TODO, aunque pocos esten preparados para admitir, escuchar, ese mismo todo. XXXVII. Practicamente todo cuanto soņe se encuentra ahora a mi alcance, sea mediante mi adquirida tecnica, sea mediante el empleo de LA TECNOLOGIA. El horror del libre albedrio, sin freno ni carencia a la que pueda uno acogerse como excusa, aplicado a la musica. XXXVIII. X, musico competente con quien toco ocasionalmente desde hace aņos, me confiesa preocupado como lo barroco de mis composiciones le hace cuestionarse, tras nuestras sesiones, lo simplista de sus concepciones; concepciones simplistas que hacen, por otra parte, me cuestione yo lo barroco de mi obra. Lo de otros, provoca siempre que nos cuestionemos lo propio. Mas no existe camino acertado o erroneo mas alla del corazon. XXXIX. Ninguna reaccion ante mi musica me gratifica tanto como la estupefaccion sin palabras del paleto, la incomprension sin razonamiento del imbecil. XL. X, una guitarrista de conservatorio a la que acababa yo de conocer, se mostro en aquel momento MUY ADMIRADA de mi musica, lamentandose seguidamente, de forma amarga, de como las enseņanzas del conservatorio la habian privado, NO YA de componer, sino incluso de interpretar a Bob Dylan, al que ella admiraba, de modo CONVINCENTE. Sintiendome, por un lado humillado ante la tecnica guitarristica de X, a todas luces fuera de mis posibilidades, por otro, desconcertado por sus amargas afirmaciones, concluyo que siempre hay algo de que quejarse, precisamente nos quejabamos de aquello que nos estaba vedado, que nos habia sido vedado, por otra parte, por nosotros mismos.
|