Tu recuerdo quema mis labios, eleva mis piernas a lo más alto, me hace renacer. Mil veces pronuncié tu nombre, cuando otros labios me besaban, cuando otros brazos me abrazaban. Y me sentí más pura que nunca, ya que eras tú, todo el tiempo. El ron ya no quema mi garganta, no hay nada que me altere. Quema con tus labios mis tercos miedos Desfigúrame el alma con el brillo de tus ojos Haz un muro con tus palabras y emparédame Así aprenderé a no espantar los deseos.
Tras el cristal de color azul claro se desliza un ángel, que no cae en otro sitio que no sea el ideal para actuar y vigilar tu senda. No quiero saber nada de mí, soy mi pesadilla. Prefiero olvidarme hablando contigo. No, no se me ha caído el equilibrio, lo dejé en casa desencajado y frío, al lado de las neuronas tristes, las mismas que vendí en agosto al sudor del sexo. No, no estoy aquí por nada, vine por ti. Tú tienes mi plasma enredado a tus pies; te lo cambio por unos ravioli. Compréndeme, son muchas cervezas y ya me estoy cansando de los pianos de cola. ¡Si hasta que no te vi no se me había caído Borges en las natillas! Terremoto de tabaco, riada de cervezas, sonrisas espaciadas y vértigos en silencio. Arcadas verticales desde los pies a la testa. Noches alegres a empellones de palabras. Albas incandescentes con sabores amargos. Silencio, música, trago, vacío, risa, baile, palabras arrítmicas, sentidos perdidos. Noches de sentimientos autoprohibidos. Recorto mis equilibrios incapaz de reaccionar ante evidencias. Desesperados trozos romboidales de deseo se desangran entre mis manos. Ni siquiera logran fraguar mis pensamientos. Y me canso cada vez que lloro, y se me escapa el aire cada vez que una preocupación tuya se ahoga en mis oídos. Ni me encuentro, ni te encuentro. Sigo buscando tras el vidrio trabajado, desgastando mis retinas en tu imagen. Sigo esperando un poco de aire que me haga ser yo misma. Lo busco entre la gente pero a ellos parece no importarles si se me rompe el ábaco con que cuento las alegrías. Sigo despacito entrando en mí y yo misma me repliego y me oculto.
|