La Democracia en la encrucijada
por Casdeiro / Octubre'98

Este artículo es una aproximación a la lectura de un interesante libro de Gurutz Jáuregui, publicado en 1994 pero de actualidad cada vez mayor.

Si estás interesado en la política y el futuro de nuestros sistemas democráticos, este libro te acercará a una realidad que nos venden como la mejor posible. Gurutz Jáuregui (catedrático de Derecho Constitucional en la Universidad del País Vasco) le pega un repaso a fondo a la Democracia como sistema político en crisis y extrae algunas conclusiones demoledoras y propuestas de progreso con las que podemos estar o no de acuerdo, pero que cuando menos nos harán pensar y quizás cosas no muy agradables.

Pero la mejor manera de daros a conocer esta obra es mediante algunos extractos (algunos os sonarán duros pero si leéis el libro comprenderéis lo acertado de semejantes diagnósticos):


(...) actualmente, los principales retos y desafíos de la democracia no provienen tanto del exterior, cuanto de su propia estructura y funcionamiento internos.
Se acepta la democracia no por sus virtudes intrínsecas sino por los defectos de los otros sistemas.
(...) los actuales sistemas democráticos han renunciado en todo regla a la búsqueda de la utopía democrática.
Una democracia sin valores es una democracia a la deriva.
Los ideales, y entre ellos, el ideal democrático, no se construyen para ser literalmente convertidos en hechos, sino para poner en cuestión permanentemente esos hechos.
La democracia no es el gobierno de la mayoría a secas, sino el gobierno de la mayoría limitado por los derechos de la minoría.
(...) el sistema democrático debe aceptar un derecho a la disidencia manifestado en una ctitud de desobediencia civil, de rechazo consciente y manifiesto de determinadas normas con el objeto, precisamente, de forzar su derogación.
El orden económico debe constituir un instrumento para el desarrollo de una amplia gama de valores, entre ellos los valores democráticos.
(...) el sistema democrático implica la distribución igualitaria (...) de las oportunidades necesarias (...) para poder ejercitar su libertad.
Si los ingresos, el bienestar y la posición económica son también recursos políticos, y si los mismos están distribuidos de forma desigual, entonces ¿cómo pueden ser políticamente iguales los ciudadanos? Y si los ciudadanos no son políticamente iguales ¿cómo podemos hablar de democracia? (citando a Robert A. Dahl)
Los partidos no sólo expresan y reflejan la opinión pública, también la manipulan.
Normalmente, los partidos nacen para la realización de ciertos fines compartidos por sus miembros pero (...) con el tiempo desarrollan en su interior tendencias tanto a su autoconservación como a la diversificación de fines, en los que el imperativo de la supervivencia y los objetivos particulares de los actores organizativos llegan a ser preponderantes.
El apoyo de un electorado difuso y heterogéneo, no adscrito a parámetros ideológicos concretos, favorece su manipulación ideológica por parte de los partidos gobernantes.
El mantenimiento del sistema de partidos resulta en cierta medida artificial, ya que poderosas fuerzas favorecen la continuidad del mismo. Así ciertas disposiciones tales como las normas electorales o las de financiación de los partidos están expresamente pensadas para proteger a los partidos establecidos.
(...) en muchas ocasiones (probablemente cada vez con más frecuencia), los partidos formulan políticas que les permitan ganar las elecciones en lugar de ganar las elecciones con el fin de formular políticas.
(...) cada vez resulta más frecuente observar cómo los partidos políticos se dedican a negociar, mediante un reparto por cuotas, su presencia en todas y cada una de las instituciones, organismos, centros de poder, tanto estatales, intermedios como locales. Existen pocas imágenes tan deleznables y tan descalificadoras de la legitimidad de los sistemas democráticos como estos actos de reparto de botín (...)
No cabe olvidar que, en teoría, la transformación gradual de la democracia en algún tipo de autoritarismo constituye una alternativa omnipresente.
(...) cada vez es mayor el ámbito y la importancia que ha adquirido en nuestra vida cotidiana el poder oculto. De modo cada vez más intenso, las grandes decisiones políticas, económicas, sociales, etc. tienen su origen en sectores o ámbitos que permanecen en la sombra y que no se hallan sometidos al control democrático.
El poder tiende a esconder sus auténticas intenciones a la hora de hacer públicas sus decisiones, bien mediante la disimulación o la simulación.
(...) quienes más necesitan actuar colectivamente para defender sus intereses son los que menos posibilidades tienen de hacerlo.
(...) las elecciones siempre son objeto de una amplia manipulación.
La libertad política significa, en su acepción más amplia, el derecho a participar en el gobierno, o no significa nada.
El desfase entre la sociedad civil y las instituciones (...) resulta lisa y llanamente abismal.
Los partidos dominan los Parlamentos, y los líderes dominan los partidos, convirtiendo así la democracia en una serie de oligarquías competitivas con fuertes elementos monárquicos o cesaristas.
Cuando una decisión afecta de modo directo al conjunto de los ciudadanos, resulta imprescindible que éstos manifiesten su voluntad respecto a la misma. Los detalles técnicos constituyen materia de especialistas, en este caso de los especialistas políticos.
Si la política fuese una cuestión de mera competencia técnica, sobrarían los políticos, y en su lugar deberían gobernar los expertos.
(...) una participación más activa y sobre todo constante por parte de los ciudadanos trae como consecuencia un aumento de la responsabilidad de las élites ante los ciudadanos, y ello genera la necesidad de gobernar de acuerdo con los intereses de estos últimos.
Las actuales técnicas de propaganda, en manos de las élites, hacen que a pesar del desarrollo cuantitativo de los medios de comunicación, el ciudadano siga estando poco y mal informado.
(...) los apoyos al poder se establecen en función de una determinada clientela de élites y de intereses y no en función de las necesidades y expectativas de los ciudadanos.
De la poliarquía a la oligarquía hay tan sólo un paso.
La desigualdad social se halla tan intrínsecamente unida a la poca participación que para que exista una sociedad más equitativa resulta imprescindible un sistema político más participativo.
El desempleo está dando lugar a la aparición de lo que sociológicamente se ha dado en llamar la "sociedad dual", que se caracteriza por la división de la sociedad en dos grandes categorías sociales. De una parte aquellos que disponen de un empleo y por tanto son parte del engranaje del mercado. De la otra, una serie de grupos tales como los jóvenes, las mujeres, los ancianos, los incapacitados, etc., problemáticos desde la perspectiva de la lógica del mercado, en la medida en que no son sujetos de producción, sino de consumo.
(...) se está dando un importante crecimiento y concentración del poder político en manos de determinadas élites, y una disminución del control por parte de los ciudadanos.
(...) la socialdemocracia ha supuesto un factor importante de mitigación de la desigualdades sociales y económicas propias de la sociedad industrial, pero no un instrumento de transformación de la misma.
Las posibilidades reales para llevar a cabo una transformación radical de la sociedad que permita establecer un sistema social, económico y político igualitario aparecen cada vez más lejanas.
La reconstrucción del discurso teórico de la izquierda pasa por la necesidad de superar la discusión acerca de la compatibilidad o no entre democracia y capitalismo, y sustituirla por la de la compatibilidad entre democracia y socialismo.
Ambas utopías, democracia y socialismo, persiguen fines idénticos aunque desde diversas perspectivas.
Los cambios sociales pueden producirse a través de dos vías o formas: reforma o revolución.
Uno de los argumentos de mayor peso en favor de la democracia reside, en mi opinión, en el hecho de que los sistemas democráticos son los únicos que prevén entre sus normas constitutivas reglas que permiten su perfeccionamiento sin recurrir al derribo del sistema.

Abrid los ojos: lo que está pasando sin que nos demos cuenta es grave.

Para los interesados, los datos del libro son:

La democracia en la encrucijada
(Gurutz Jáuregui)
Ed. Anagrama
Col. Argumentos
ISBN: 84-339-1386-7
(1994)


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