Hubo un tiempo en que se iba al baile, a la verbena, a buscar pareja. Estaba mal visto que las mujeres alternasen. Hoy los bares suplen la función social de la plaza del pueblo. Aunque también puedes ir a un concierto a ver y dejarte ver...
Hay un público habitual, asiduo a los conciertos, con cultura musical, que sabe lo que quiere. Al final ya nos conocemos todos, al menos de vista... Y hay otro que no suele escuchar discos, ni leer fanzines y que sólo van a ver a Mecano, Alejandro Sanz y demás... He visto conciertos "cojonudos" gratis y sólo estábamos cuatro gatos! También sucede a menudo lo contrario. Incomprensible.
Vamos a decirlo una vez más: el mundo es injusto, ilógico, sin sentido... WHY? (a veces las cosas están tan claras... y muchas veces ni se enteran).
Hay dos grandes tipos de público. Uno dinámico. Dame ritmo. Quiero ritmo para bailar... Twist & Shout, Yo digo salta, salta conmigo... dale vida al cuerpo. Shake, Babe, Shake... Otro estático. El respetable, melódico. Saldrá del concierto impecable, como entró, sin una gota de sudor...
A veces esta filosofía surge del juego de palabras como una chispa.
Vamos allá: un grupo o un LP es bueno porque al público le gusta, o le gusta al público porque es bueno. (Vuelve a leer esta frase.) El público, la mayoría como criterio de lo que está bien o mal? Dictadura del número?
No es cuestión dee gustos, sino de "gusto". Dentro de cada estilo hay buenos y malos grupos, buenas y malas canciones. Al principio se escucha con sentimiento, con el corazón, luego el oído educado juzga críticamente, analiza.
Ya sabéis, hay que buscar ese punto medio.
El rock siempre fue un grito de protesta, rebelde, con ideas que abrían caminos de libertad, en el vestir, en el sexo... Quizá la última gran vanguardia fue el punk. Ahora todo se ha banalizado. Nos lo han robado casi todo, de la chupa de cuero a los cortes de peloo... Antes era un pecado fornicar y ahora parece obligatorio (y cuando el placer se convierte en un deber, ya no es placer).
No sé qué cabe esperar de la generación del quinito, el bakalao y el póntelo-pónselo. Me temo que no mucho. Pero no desesperemos, afortunadamente el mundo descubre nuevos colores cada día. Ya no todo es rojo o azul.
Hay que ser un vampiro metafísico y aprender a absorber todo lo positivo y de valor que aportan los nuevos movimientos.
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