A diferencia de los italianos, los alemanes no dispusieron en España de unos servicios de prensa y propaganda de gran envergadura. Ciertamente, su presencia militar fue mucho más reducida y no requería una actividad de propaganda como la que desarrollaban los italianos para sus numerosas tropas. Como los italianos, estuvieron presentes en España corresponsales de los más importantes medios de comunicación alemanes. Estos se relacionaban fundamentalmente con los servicios diplomáticos alemanes acreditados ante el gobierno franquista.
Desde la subida de Hitler al poder, el nuevo régimen alemán tuvo una especial preocupación para desarrollar una eficaz red de propaganda exterior. A finales de 1933, se estableció en España una delegación de la "Deutsches Nachrichtenburo"(DNB), muy ligada al Ministerio de Propaganda. La DNB estableció una estrecha colaboración con la agencia española Fabra, "espina dorsal de la propaganda alemana en España". A partir de 1935 la colaboración fue con la actual agencia EFE. Las subvenciones a periodistas españoles fueron numerosas.
Antes de la guerra la emisora de propaganda alemana "Transocean" suministraba material propagandístico y contaba en Madrid con un corresponsal. Abandonó España en mayo de 1936.
El Ministerio de Propaganda del Reich elaboraba unos "informes de prensa" diarios como orientación para los funcionarios encargados de la censura.
En 1937 se produjo una reorganización en la elaboración de estos informes, para impedir que pudiera establecerse demasiada conexión de Alemania con la guerra civil española. La instrucción general era que debía resaltarse en los titulares el deseo alemán de paz.
El Ministerio de Propaganda cuidó especialmente la información francesa sobre la intervención alemana, a quien acusaban de tener la aspiración de ocupar Marruecos. Naturalmente, los corresponsales alemanes e italianos en el bando franquista durante la guerra civil no tuvieron las limitaciones que a otros obstaculizaban su labor. Se partía de una situación de confianza y de apoyo a la causa. Prácticamente todos los grandes diarios alemanes mantuvieron corresponsales en España, aunque sus crónicas no se diferenciaban mucho unas de otras. Casi todos eran miembros del Partido Nacional-Socialista y demostraban celo militante.
Al estallar la guerra la prensa alemana se refería a los sublevados como "rebeldes". A partir de la decisión de Hitler de ayudar a los alzados, Goebbels cursó una circular con el siguiente texto:
"(...), es preciso que la información se mantenga dentro de la mayor objetividad posible. El término "rebeldes", relativo a los sublevados, debe evitarse a toda costa"
Dentro de los servicios diplomáticos alemanes en Salamanca, aunque con una relativa autonomía, trabajaba un equipo de enviados del Ministerio de Propaganda. La llegada de la emisora desde la que comenzó a emitir Radio Nacional en Salamanca, el envío de buenos dibujantes de carteles y de fotógrafos, así como referencias a la campaña organizada por la prensa alemana después del cañoneo alemán sobre Almería, todo esto, aparecen en los diarios de Goebbels referentes a la guerra civil española.
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