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SALTA, BANG, BANG!
LA VIDA COMO UNA CANCIÓN
por Patty La Belle / Abril'98 |
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Canción de cuna, maitines y cumpleaños feliz. Canto de alegría, llanto
de dolor. Saetas, cantos al diablo o al Señor. Marcha fúnebre, marcha
militar, canciones que cambiaron nuestras vidas, canciones que la
hicieron más llevadera, cantos de plantación. La vida cantando.
Las canciones como nosotros, tienen subidas y bajadas, aguantes y
cambios, parones y vuelta a empezar, siempre escribimos el mismo libro.
La vida, la misma canción.
Algunos dan la nota, o son unos "notas". Otros prefiern el do de pecho,
y a nosotros, lo que nos gusta es "entonarnos".
Que me quiten lo bailáo. Sí, la vida es un baile, un baile de máscaras.
Pero... quién tiene la batuta, quién lleva el compás...
Dicen que algunos se hicieron a sí mismos y que danzan a su propio
son... Otros, oímos el látigo y el danzad, danzad, malditos. Salta,
bang, bang, salta.
El destino pone el ritmo, el bajo, obstinado, marcando nuestro sino, y
al nacer debieron darnos nuestra partitura particular. ¿Ya descubriste
tu tonalidad? Clave de sí, clave de no. Clave de luna, clave de sol...
Unos van por ahí dando tumbos, brincos, o con más swing, suave, moviendo
las caderas, o siguiendo el vals, o alucinados con la psicodelia, o
abosortos con el rock progresivo, mirando las estrellas, música del
universo, la new age...
Alguien rompió el silencio de la nada y puso música a nuestra vida, la
base rítmica, triste o alegre, tranquila o veloz. Pero el destino te
deja la libertad de hacer los arreglos melódicos, quizá algún solo de
guitarra o de saxo, algún que otro contrapunto, y sobre todo la voz.
Canta, no calles, aunque el silencio en música puede ser tan importante
como el sonido. No dejes de bailar. Un, dos. Un, dos, tres,... Salta,
bang, bang!
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