Synapsis E-zine's - Nº 46
            
Shi: El camino del guerrero
por Bill Tucci / Agosto'97

[Preludio a Shi The Way of The Warrior Fan Appreciation Edition #1, 1995; traducción por Kike Benlloch Castinheira]

Se les llamaba Sohei y fueron los más importantes guerreros del Japón feudal. Originariamente eran monjes del gran templo Enryaku, construído en el año 788 entre las arboledas de cipreses del monte Hiei para proteger a Kyoto, la nueva capital del imperio, de los malos espíritus... pero la presión de los Samurai que asaltaban el templo para despojarlo de sus tesoros, hizo que los monjes tomasen las armas. Los Sohei abandonaron las enseñanzas de Buda para tomar el camino de la guerra.

Shi Y fue un camino sangriento. Maestros en la guerra, los clérigos Sohei se convirtieron en mercenarios en guerra permanente, liderando los ejércitos de los señores Samurai que constantemente se enfrentaban entre ellos en furiosos combates. Pero los mayores rivales de los Sohei eran los monjes guerreros de Nara, y su terrible feudo duró siglos.

En esta época de las guerras civiles japonesas, los Sohei se vieron consecuentemente corrompidos por la violencia y la ambición. Su poder y prestigio degeneraron en gula, lujuria, pecado y muerte. Tal fue el orgullo de los Sohei que ya se veían como los futuros dueños de Japón. Al contrario de los señores Samurai, que siempre se habían cuidado mucho de no salpicar a la capital con sus pequeñas y sangrientas guerras, los Sohei estaban dispuestos a controlar el país con la doble arma de su influencia religiosa y su poder militar. A principios del siglo XV los monjes del monte Hiei asaltaban los barrios de Kyoto pertenecientes a los mismos clanes Samurai que en el pasado los habían atacado a ellos.

Ocurrió entonces que el Shogun (jefe de todos los ejércitos) Nobunaga ordenó la destrucción del templo de Kyoto y de sus habitantes. La innatural alianza de sus peores enemigos, los monjes Nara con los ejércitos del Shogun, derrotó finalmente a los Sohei, dejando a los supervivientes dispersados, débiles y escondidos.

Shi Estos supervivientes se convirtieron en los monjes vagabundos, los Komoso. Vestidos de kimonos y con amplios sombreros que ocultaran sus caras, confiaban en su sagrado código de honor para superar aquellos tiempos difíciles. Al fin y al cabo era lo único que les quedaba. Teniendo que enfrentarse a los asaltadores de caminos, a los Ronin (Samurai renegados) y a la ira desatada del shogunato, los Komoso se labraron una reputación como maestros, guerreros y héroes que inmortalizaron las canciones y los relatos. Muchos de ellos no sólo encontaron aventuras, sino paz, humildad e iluminación.

Sobre las ruinas del viejo templo, en Kyoto eventualmente se construyó uno nuevo, y a los monjes se les permitió regresar a casa. Como se les prohibió que practicasen sus artes de la guerra en público, preservaron la tradición marcial ocultamente y crearon una casta de guerreros de las sombras. Hoy en día los Sohei levantan la bandera blanca en una guerra tricolor llevada a través de los océanos y de los tiempos, la guerra que los enfrenta a los guerreros negros de Nara y a los guerreros rojos de los Yakuza. La cruzada de los Sohei es aquella del bien en un mundo que se muestra hostil a tal nobleza.

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Ana Ishikawa es una renegada de los Sohei, una renegada de una sociedad de renegados. Y Shi, The Way Of The Warrior, es su historia.


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