Pablo Carbonell, el cantautor humorista
por Casdeiro / Abril'97

Teatro Social. Basauri, 25-Abril-1997

Los anuncios de la actuación del líder de los Toreros Muertos (y actual reportero del genial programa de TV Caiga Quien Caiga), junto a su nueva banda según decían los rumores, congregó en Basauri a un medianamente nutrido grupo de asistentes que no sabían muy bien qué iban a presenciar. "Con tal que se parezca a lo que hacía antes...", "La apuesta es que si no me río ni una vez me lo pagas tú", eran algunos de los comentarios que se oían en los minutos anteriores al comienzo del show.

Pronto que se confirmaría que aquello no era nada de lo que nos esperábamos... y que en realidad sí lo era. Pablo Carbonell actuó solo. Alternó dos guitarras como único acompañamiento musical durante una actuación que nos dejó alucinados: yo personalmente no sabía qué pensar mientras flipaba allí sentado: una de dos, o este tío es un verdadero genio o un auténtico jeta.

Durante los 80 minutos que aproximadamente duró aquello, sin contar un descanso en el medio, Carbonell nos ofreció un personalísimo recital de cantautor humorista. Para los que conocíamos la última etapa de los Toreros Muertos, no era una completa sorpresa, sino una profundización en una tendencia que ya apuntaba en sus discos: la vena lírica. Pero hablamos de un lirismo muy particular, que combina de un modo genial la metáfora más hermosa, con un sentimentalismo muy kitsch y dosis ultra-concentradas de humor negro y surrealismo. Durante esta actuación, por momentos me parecía estar escuchando a sus colegas Faemino y Cansado. Cuando desbarraba con sus historias entre canción y canción, me hacía recordar aquel concierto de 1992 también en Basauri cuando nos contaba un suceso totalmente surrealista e hilarante sobre su carné de identidad. Es decir, no ha perdido ese toque de locura deliciosa que impregna todo lo que hace (desde aquella añorada Bola de Cristal hasta el Caiga Quien Caiga).

No sé si piensa sacar en disco las canciones que interpretó en esta actuación, pero si lo hace tendrá aún menos compradores que tenían los Toreros en su última época, porque musicalmente son bastante petardas. Su fuerte son las letras y el directo, donde se comporta como un desquiciado showman que no te deja parar de reír en ningún momento (supongo que aquel tío perdería la apuesta). Hubiéramos preferido que tocase más temas de su grupo (sólo hizo El mono de la NASA -la mayoría de la gente no la conocía... me pregunto qué coño hacían yendo al concierto si no conocían ese disco... ¡milagros de la fama televisiva!-, Hoy es domingo y Mi agúita amarilla).

Por momentos se le olvidaba la letra, fallaba los acordes... todo daba un tufo a trabajo improvisado al calor de la fama que ha conseguido con el programa del Gran Wyoming... Pero nos lo pasamos bien con sus historias y su cínica forma de ser. Él sabía que nos iba a sorprender y lo avisaba cínicamente al principio: "Os tenían que haber avisado: Está amoñao".

En definitiva un nuevo y personal cantautor underground en el panorama musical. Supongo que lo tiene asumido, y por eso en su concierto estuvieron presentes de una u otra forma Pablo Milanés, Bob Dylan, Leonard Cohen... ¡hasta María Ostiz! Incluso los Beatles (con una versión barriosesamiana del Let it be) o Raimundo Amador, a quien le compuso uno de sus mayores éxitos a cuenta del coño de su chica (la de Pablo, se entiende). Veremos a dónde llega en esta nueva etapa este loco encantador.


Synapsis Home Page Más artículos sobre Música Más artículos en castellano