Sobre basuras y flores
Las basuras son algo tan natural como los pétalos de una flor. Esta afirmación, a todas luces exagerada, carecería de sentido sin una explicación.Todo ser vivo genera residuos en su actividad. Al principio estos residuos se integraban en el ecosistema, pero debido a una serie de factores, que más tarde señalaremos, se amontonan en inmensos vertederos constituyendose en verdaderos reactores biológicos.
El aumento de la población, sobre todo en los últimos dos siglos, y un consumismo ligado con el aumento de la calidad de vida hacen que los residuos humanos no sean integrados debidamente en el ecosistema.
Los seres humanos generamos muy diversos tipos de residuos atmosféricos, liquidos y solidos. Estos últimos podemos dividirlos en industriales (tal vez los más peligrosos) y urbanos, osea los tan famosos R.S.U. (residuos solidos urbanos) más conocidos simplemente por el ciudadano medio como basuras. Si bien, estos últimos no suponen el porcentaje mayoritario de residuos totales si son los más próximos a la ciudadanía y los que generan por su proximidad una preocupación más inmediata.
Ahora bien, senos plantea una pregunta de dificil respuesta: ¿ Qué hacemos con los R.S.U. ? Seguimos amontonandolos eb vertederos hasta que nos sepulte literalmente, caso de La Coruña, una montaña de basura, los quemamos en incineradoras o les damos un nuevo tratamiento mediante el compostaje o el Biogás?. Tal vez la respuesta se haye en una combinación de todas estas tecnicas pero no tendrían sentido sin la implantación de una política de residuos basada en el principio de la escalera.
Dicha escalera establece un sistema de gestión cuyo escalón superior y por tanto el más preferible está ocupado por la reducción de residuos en origen (eliminación de partes supérfluas, reducción de peso o tamaño, eliminación de envases inútiles...) seguido de la reutilización (utilización de envases retornables) el reciclaje (obtención de materias primas para volver a ser utilizadas en la fabricación de nuevos productos), el aprovechamiento energético y por último el vertido controlado.
Desgraciadamente, el trinomio reducción-reutilización-reciclaje tiene sus propias limitaciones y prescindiendo del componente orgánico, resulta que por término medio sólo algo más de la tercera parte (el 36%) de los RSU son recuperables mientras que el 64% restante tiene que recibir otro tipo de tratamiento, que por regla general es el vertido controlado. Y esto siendo optimistas al tomar al 100% la participación ciudadana y la separación de los materiales reciclables.
En definitiva, hasta lograr la tan ansiada meta del desarrollo sostenible queda un largo camino por recorrer tanto técnico y de desarrollo de medios que permitan la reutilización total de los RSU, como de concienciación ciudadana en relación al respeto al medio ambiente y al entorno natural.
Esmiríades
Adrian Tomine la juventud independiente
Adrian Tomine es un autor joven, de 21 años, pero cuya escasa obra ya ha llamado la atención del público y la crítica en los Estados Unidos.
Las historietas de Tomine no tienen mucho que ver con lo que se realiza mayoritariamente en los U.S.A . Tomine se encuentra en ese reducido grupo de autores (en comparación con los que trabajan para los omnipresentes superhéroes en el mercado norteamericano) que prescinde del género de los superhéroes para contarnos historias más o menos reales o que reflejen aspectos de la sociedad que interesan al autor.
Los inicios de Adrian Tomine dentro del mundo de los comics no pueden ser más curiosos. Su estancia en el instituto no fue una experiencia muy agradable (como él mismo reconoce en la introducción de 32 stories, recopilación de sus primeros trabajos) por lo que como vía de escape comenzó a realizar sus propios comic-books. Animado por los halagos de su hermano Tomine trató de vender algunas historias en un mini comic (por su tamaño y contenido) titulado Optic Nerve con una primera tirada de 25 ejemplares financiada por él. A pesar de que no se vendieron muchos, Tomine continuó trabajando (con la firme intención de ir mejorando número a número) en los minicómics de Optic Nerve. Su estilo fue puliéndose y poco a poco fue encontrándo un publico fiel y en aumento. El último número de la serie significaría el ingreso de Tomine por derecho propio dentro de la industria del cómic de la mano de la editorial Drawn & Quarterly que le permitiría reiniciar de nuevo su serie Optic Nerve (con nuevas historias) en un formato similar al del resto de los comic books y con mayores posibilidades de llegar a un número mucho más amplio de lectores. Tan sólo 2 números de la serie han aparecido, pero que permiten señalar las características y las inquietudes de este autor.
La recopilación de sus mini-comics por D&Q en un tomo unitario revelan la evolución de este autor, su desarrollo artístico. A pesar de las reservas que el mismo autor posee sobre estas primeras historias (recomendando las que realiza actualmente por considerarlas mucho mejores), éstas no dejan de carecer de interés y algunas de ellas pueden ser muy similares tanto en contenido como en estilo a las que realiza en su nueva serie.
Su estilo de dibujo va a evolucionar desde un estilo suelto y algo descuidado hasta una busqueda de perfección que conllevará cierta rigidez en las figuras y el acabado. Trabajando en blanco y negro, podríamos decir que Tomine tiene un estilo de dibujo muy personal pero que refleja al mismo tiempo las influencias de gente como Mazzucchelli o los hermanos Hernandez.
En cuanto al contenido de sus historias. En sus inicios Tomine trata de narrar historias verdaderas que le han ocurrido a él (sueños, anécdotas), posteriormente tratará de crear personajes de ficción y contar otro tipo de sucesos, aunque casi siempre ambientados en problemáticas de relaciones juveniles. Sus historias son cortas y generalmente suelen referirse a jóvenes urbanos a los que el autor trata de acercarnos y a las situaciones en las que se encuentran. Algunas de las historias de sus inicios a pesar de ser originales y estar bien llevadas indican claramente el tipo de historias en que el autor mejor se mueve y a la vista de los dos números de Optic Nerve tiene inteción de continuar. El intento de realizar algo diferente (Lunch Break, historia que recuerda en gran manera a la realizada por Ann Noccenti y Mazzucchelli para el Ángel de los X-Men o Echo Ave en la que se acerca a un tipo de ficción menos cotidiano con una idea también muy similar a la de La ventana indiscreta de Hitchcock) no sale mejor parado que el resto de sus historias, y éstas empiezan a repetirse peligrosamente. Al contrario que otro autor como Peter Bagge que a pesar de tratar siempre un mismo personaje como Buddy siempre está buscando nuevos temas y personajes a los que hincar el diente, Tomine parece haberse quedado anclado en un mismo tipo de historietas que repite hasta la saciedad. En un primer momento, las historias cortas de Tomine pueden llamar la atención e incluso agradarte, pero, y esto ya es una opinión personal, de la misma forma que acabas por cansarte de seguir ciertas series en las que siempre ocurre lo mismo y te cuentan las mismas cosas, a pesar de su aparente originalidad el autor de Optic Nerve comienza a deslizarse por la misma pendiente.
David, del ciber-fanzine Born Again
Y aquí tenéis una de las historietas cortas de Tomine para que juzguéis vosotros mismos: Página 1, Página 2.
RockCoruña: Una ciudad muerta
RockCoruña, una ciudad muerta es la crónica pesimista y desesperada de la situación del rock'n'roll en mi ciudad, una ciudad en la que la música joven no tiene ninguna posibilidad de salir a flote, relegada a circuitos marginales, no sólo no apoyada, sino que incluso frenada y torpedeada por el Ayuntamiento y su cultura oficial de grandes espectáculos para las masas de votantes.
Que nadie se lleve a engaño. Este artículo es una visión completamente parcial y subjetiva de un músico de rock en la ciudad de A Coruña. Es un grito para decir que basta ya de frenar a la juventud. No pedimos apoyo; tan sólo que nos dejen en paz y no nos bloqueen.
Pero ya está bien de tanta queja (tiempo habrá más adelante en este artículo), y centrémonos en la gente que hace algo positivo por la música en esta ciudad. Dividiré esta gente entre la gente de las bandas, la gente de las salas de concierto (bueno, bares donde tocar) y la gente que ofrece apoyo de cualquier manera a la música.
LAS BANDAS:
En A Coruña hay muchas bandas de rock'n'roll, algunas de ellas muy buenas (Mac'n'Rones, Km0 y QFB, por ejemplo; estos últimos telonearon a Elastica en su último concierto en A Coruña), que no tienen nada que envidiar a otras muchas bandas de otras partes del planeta. Son gente joven con un gran amor por la música, que ponen todo lo mejor de ellos en lo que hacen, empleando grandes cantidades de tiempo y dinero (sobre todo de tiempo).
No obstante, surgen los primeros inconvenientes a la hora de conseguir un local de ensayo ya que sólo existen unos pocos que ya están ocupados, y a unos precios desorbitados. Surge entonces la necesidad de compartir el local de ensayo, con los consiguientes problemas de convivencia, aunque, en general, hay un buen ambiente entre las bandas, exceptuando algunas que no voy a comentar.
Una vez conseguido el local hay que insonorizarlo, lo que en general se hace con cartones de huevo y porexpán.
El siguiente problema es conseguir el material con el que tocar. Los precios están realmente altos, aunque si lo que quieres es tocar simplemente puedes conseguir material relativamente barato, o puedes compartir material con algún grupo que ya lo tenga y se enrrolle.
Hay diversos estilos de bandas en A Coruña, aunque quizás el grupo más numeroso sea el de las bandas de rock'n'roll, entre las que destacan, además de las ya mencionadas, Fish'n'Cheeses, Delithium Tremens, Fuckin' Family, Hijos de José Cuervo y otras. Son bandas que practican un rock potente, directo.
En el momento de elaborar este artículo estoy preparando una recopilación de bandas de Galicia, que aparecerán próximamente en las páginas de Hijos de José Cuervo (http://www.redestb.es/personal/jbarca/index.htm).
SALAS DE CONCIERTO:
En A Coruña existe muy pocas salas de concierto, que en realidad son bares o pubs que se la juegan con los vecinos y el ayuntamiento para obtener unas pocas pesetas. La más reciente, y que parece reunir mejores condiciones para tocar, al menos inicialmente, es Ragna Rock, propiedad de los dueños del Tambo, un pub muy conocido en la Ciudad Vieja. En ella puedes escuchar música en directo con relativa frecuencia y disfrutar buenos precios en las bebidas.
Otro bar que programa conciertos con bastante asiduidad (prácticamente todos los jueves) es el pub Jimmo, situado al final de Juan Flórez. Es bastante grande y ofrece una buena acústica.
Otra sala de conciertos, aunque programa música más suave es El Cairo, en la Ciudad Vieja.
Existe una más, el Playa Club, que menciono aquí por ser la más grande, pero que en los que respecta al apoyo prestado a los grupos de la ciudad se puede decir que no es cero: es negativo, como el ayuntamiento. No da, quita, y sólo programa conciertos de grupos de fuera. Si toca alguno de la ciudad, cobra precios muy altos a los grupos por el alquiler del material.
Todas ellas se encuentran con el problema de la consecución de licencias por parte del ayuntamiento y la insonorización adecuada para no molestar a los vecinos.
Decir, no obstante, que no es oro todo lo que reluce, y que hay mucho listillo que pone el bar, y los grupos ponen el resto, recibiendo a cambio la entrada que cobran, demostrando una falta de respeto y de apoyo a los músicos.
LA OTRA GENTE:
Englobo bajo el epígrafe de La Otra Gente, al resto de la gente que ofrece su apoyo a los músicos: los amigos, las novias, etc., sin cuyo apoyo desinteresado e incansable no tendría sentido nada de lo que hacemos. Ellos y ellas son los que nos dan las fuerzas necesarias para seguir adelante, luchando y peleando contra todo y contra todos.
Esta gente es la que va a todos los conciertos, lo cual es en parte triste, ya que la gente no tiene la costumbre de ir a ver conciertos que no sean de grupos importantes, dejando de descubrir mucha buena música hecha en su ciudad. Prefieren pagar varios miles de pesetas por ver grupos que ya están acabados y no tienen nada que decir a pagar trescientas pesetas (que incluye una caña) por ver a gente como ellos y de su misma ciudad. Esto es en parte culpa de todos: De la gente por su estupidez, de los grupos por no saber vender nuestra música o saber difundir nuestros conciertos, que no cuentan con el apoyo de los medios de comunicación.
Mención especial, merece aquí el pub Fun House (de la Ciudad Vieja), que nos ha sorprendido a todos con una iniciativa loable, como es la de convocar un concurso de maquetas para grupos de Galicia, sin apoyo de nadie y que, tras un proceso previo de selección, editará 15 canciones (una por grupo seleccionado) en un CD, grabado por un sello de Los Angeles (California, USA): Total Energy. Esta iniciativa es especialmente loable ya que no cuenta con ningún apoyo oficial, correspondiendo a la iniciativa puramente privada de unos amantes de la música. Puedes encontrar más información en las páginas de los Hijos de José Cuervo.
Otra gente que merece una mención especial es la de la Asociación Cultural Mecenas, que desconozco si sigue existiendo, pero en el tiempo que yo la conocí se movía bastante para apoyar cualquier inciativa cultural que surgiese en nuestra ciudad. Incluso compraron un equipo de sonido (mesa, amplificación y altavoces) que cualquier grupo miembro de la asociación podía emplear. Esperemos que sigan en ello.
EL AYUNTAMIENTO:
Llegamos ahora a la parte desagradable del artículo. La parte en la que voy a hablar de la gente que impide que la música salga adelante. Concretamente el Ayuntamiento de A Coruña.
Decir en este punto, por si no quedó suficientemente claro antes, que todo ésto no es más que mi opinion personal sobre unas situaciones y unos hechos que se producen, por lo que si alguien discrepa, estoy dispuesto a recibir sus quejas, opiniones y/o comentarios en mi dirección e-mail: jbarca@redestb.es.
Bien, una vez aclarado el tema, vamos a darle caña al ayuntamiento.
El Excelentísimo Ayuntamiento de A Coruña sólo piensa en apoyar iniciativas culturales de gran envergadura y que tengan una gran repercusión publicitaria y política. Así, por ejemplo, trae artistas internacionales al Coliseum, marco incomparable, o al Noroeste PopRock (en la playa de Riazor) para que los papás y las mamás contemplen lo bonito que ha quedado el paseo marítimo y los turistas vengan en masa.
Todo esto en sí no es malo en sí mismo. Me parece correcto, la gente de fuera también tiene que vivr; hay que publicitar la imagen de una ciudad de servicios, justificar espectacularmente las inversiones. Poco importa si el dinero se ha empleado bien o no, sólo importa lo grandioso, caballo grande ande o no ande.
Pero la gente de la ciudad que también hacemos música reclamamos un sitio donde poder tocar, que se apoyen iniciativas válidas, con proyectos presentados una y mil veces ante el Ayuntamiento que lo único que consiguieron fue rebotar de un sitio para otro hasta que fracasaron.
Pedimos que no se nos pongan trabas a la hora de tocar.
Pedimos que una institución creda por el Ayuntamiento, el IMCE (Instituto Municipal de Cultura y Espectáculos) apoye no sólo la cultura oficial, la de la gente mayor, sino también la de la gente joven, dándoles la oportunidad de expresarse y sitios donde poder hacerlo.
Pero la triste realidad es que el Ayuntamiento y el IMCE sólo apoyan lo establecido, lo que vende, no se preocupa por la cultura real, al de la gente que tiene algo que decir y quiere expresarlo. Eso para ellos no es relevante; los jóvenes no son gente que tenga poder de decisión o influencia sobre ellos... y eso quizás sea culpa nuestra.
Juan A. Barca García
En memoria de Freddy Mercury
El pasado 25 de Noviembre se cumplió el quinto aniversario de la muerte
del músico británico conocido como Freddie Mercury. Sirvan estas líneas
para recordar la vida de aquel que a través
de su música logró decirnos tantas cosas, y que significó tanto para
muchos de nosotros. Freddie fue una figura controvertida; provocó la
admiración de mucha gente, pero también el rechazo de muchos otros.
Quizá su extravagancia, o quizá su raza o sus inclinaciones sexuales...
pero, por encima de los prejuicios que aún hoy en día atenazan las
mentes de muchos individuos está la admiración de todos aquellos que
vimos en su música y en su persona algo mucho más importante y
trascendente que las palabras que se pueden usar para (intentar)
describirlo, y que nos hará recordarle para siempre.
Este día significó también la inauguración de la estatua de Freddie,
finalmente situada en Montreaux, la localidad suiza donde tenía una
de sus residencias y donde Queen poseen un estudio de grabación; es
el mismo lugar que aparece en la portada de Made in heaven, así como
la propia estatua refleja su efigie tal como aparece en dicho album.
Tan solo un vínculo terrenal para alguien que ya no es (acaso nunca lo
fue...) de este mundo.
P.d. El próximo 1 de diciembre se celebra el día mundial de solidaridad
con los afectados por el sida. Desde su creación hace (casi) cinco años,
el Mercury Phoenix Trust trabaja por la mejora de las condiciones
de vida de los enfermos de sida, así como por la búsqueda de un medio
para erradicar la enfermedad.
Iñaki Díaz de Etura
Recurrente Latido, texto crítico
La pieza "recurrente", del artista lucense -chairego- Bernardo Tejeda (La Habana -Galicia-, 1957), es una iniciación en el arte digital para alguien que ya andaba intentando vislumbrar la mejor manera de reunir todos los sentidos de una sola vez, en una misma pieza, de una vez para siempre y ver si, así, de paso, queda también reunido todo el espíritu que, por ahí, pulula sin saber bien para qué. Bueno, él sí que sabe para qué, qué permanece detrás del hecho, pero quien mira de primeras, siempre queda sorprendido (y suspendido) por lo que adivina que anda detrás.
Cuando hizo su primera exposición individual (1992), ya jugaba con la luz como soporte propio de la escultura. Sí, la luz, lo más inmaterial, como soporte propio del arte más material: el de las tres dimensiones, la escultura. Con esta, aparente, contradicción estaba haciéndonos pensar que, lo que importa, está mucho más lejos de lo que aparece: esto es el ser propio del mundo digital, el ser más de lo que aparece, por eso su entrada en este nuevo arte no sólo no es precipitada, sino que era esperada, y con mucho, imprescindible.
Veamos la película (la pieza "recurrente") y mirémosla bien:
Cuál es la estructura. Bien simple, es una estrutura bajo dos ideas bien claras: la de lo interminable (el <loop> que marca su presentación) má lo reticular, el conocimiento que todos tenemos de la red de suministro de datos en la que estamos, como una estructura idéntica a nuestro cerebro, el de todos nosotros.
Estas son las ideas rectoras de la pieza que se ofrece ahora.
La primera, el <loop>, viene hecha, no como simple recurso de programación de la aplicación utlizada, no; procede de otro ámbito; de la impresión que todos tenemos, cuando vamos -navegamos- por la web, de que nunca acaba, que el fin es cosa bien ajena a esta cosa por la que estamos andando. También, intuimos, estamos, a cada paso, volviendo por los mismos sitios por los que ya hemos andado. Como no podía ser de otro modo, acabamos por hacer en la web, lo que también hacemos por la calle, ir por los mismos recorridos que conocemos y nos gustan. Y lo hacemos una y otra vez, hasta que, aburridos, lo dejamos de hacer. Sobre esta idea volveré más tarde.
La segunda idea, la de la estructura reticular-neuronal, también es intuitiva (como la otra ya dicha), si pensamos en una imagen para la web, la primera que nos viene a la mente es la del Sistema Nervioso Central que rige nuestro comportamiento; si la web tiene (comportamiento),
si es regida, también tiene que tener un Sistema Nervioso Central, tiene que tener un cerebro, un algo que domine y dirija, que guíe los canales de paso de un dato a otro: y sólo tenemos una imagen inmediata para esa idea, la del cerebro, la de nuestro cerebro. De un cerebro lleno de datos y de conexiones entre esos datos. Pero, también, aparece la idea de un cerebro cansado, fatigado de suministrarnos los datos del funcionamiento, como espantoso miedo, como terror de quedarnos en blanco, de un dejar de idear, de tener ideas e iniciativas.
A este punto quería llegar antes, cuando hablaba del dejar de hacer.
Las cosas, desde siempre, tienen una relación interna de tensión entre algo y su contrario, algo y su contrario que viven en un nivel de realidad inferior al que, la cosa en la que estamos, está. Por eso siempre somos el resultado de una contradición creadora entre blanco y negro, abierto y cerrado, lleno y vacío. Como en esta pieza, como ahora, que nos presentan el todo de la red de datos, información y sucesos, como el resultado de un pálpito que abre y cierra el suministro, que abre y da, y cierra y retira. Ese cerebro rector de nuestra web tiene un capricho vacío en el que lleva la fuerza requerida para otro suministro de más datos: como nuestro corazón, como nuestro cerebro, que responden, los dos, a los mismos pálpitos, a los mismos impulsos, a los mismos ciclos naturales de siempre: los latidos. Por más artificialidad que usemos para vivir, siempre acabamos por responder a los primeros principios naturales que nacen de esa contradicción inicial entre lleno y vacío, entre latido y latido, para hundirnos en un agujero inmenso como es esta red, nuestra web, en la que nos llenamos de datos llenos de los vacíos que dejan las secuencias de bits.
Y porque sin esa ficción que nos lleva a ver en el latido a la vida, nada cobra sentido: el tránsito infinito va del cerebro a ese mismo cerebro, como corazón lleno de sangre, de vida, teniendo el hueco vacío como mero momento circunstancial de revitalización de esa vida de datos, que no termina: nunca acaba.
Nilo Casares
RECURRENTE, de Bernardo Tejeda: QuickTime Movie (.MOV, 92'5 Kb).