Singles recomendados de la temporada:

  1. "Burden in my Hand" - Soundgarden
  2. "Stupid Girl" - Garbage
  3. "Aneurysm (Live)" - Nirvana
  4. "A comer a casa" - Los Del-Tonos

Álbumes recomendados de la temporada:

  1. "Down on the Upside" - Soundgarden
  2. "From the Muddy Banks of the Wishkah - Nirvana
  3. "New Adventures in Hi-fi" - R.E.M.
  4. "Chaos and Disorder" - Prince
  5. "Everything Must Go" - Manic Street Preachers
  6. "Three Snakes and One Charm" - The Black Crowes

Algo de música para redescubrir:

UP! Álbum "Brand New Bag" de The Mother Station:
Álbum de 1994 de esta banda de rock sureño (Tennessee), con mucho rhythm & blues y una voz femenina apasionada y desgarrada (una de las dos chicas del grupo).

Críticas de tebeos de la temporada

DOWN! Hellboy - Los lobos de San Augusto (Hellboy - The Wolves of Saint August, #) - Norma Editorial (Dark Horse - Legend). Autores: Mike Mignola, James Sinclair
Mignola a los lápices: ¡bien! Mignola al guión: ¡oh, no! Podría ser un resumen de la impresión que le asalta a uno al leer este tebeo. Y si no la tiene, le queda como predisposición para otra vez. Las ilustraciones de Mignola, si bien no son plato para todos los gustos, son de una indudable calidad y no defraudará a sus seguidores. Sin embargo, aunque se ha trabajado documentalmente la historia (Mike, con una sinceridad no acostumbrada en los guionistas, nos desvela las fuentes del argumento en una nota final), esta historia aparecida originalmente en el Dark Horse Presents (#88...91) recopilada ahora en España por Norma en una edición que se cae a cachos, nos deja con un Y ¿eso es todo? cuando acabamos de leerla. El guión podía dar mucho más de sí, podía exprimirse dando una buena y larga historia con pies y cabeza (de lobo!), pero se queda en una excusa absurdamente justificada para ilustrar una lucha de Hellboy sin ningún interés en sí misma.
Casdeiro

Críticas de películas de la temporada:

DOWN! Independence Day, de Roland Emmerich.

Ayer fuimos a ver la pelicula del día de la independencia. Nos dimos cuenta de ciertos detalles, alguno de ellos no son precisamente detalle, ya que salta de la pantalla: nos referimos al patriotismo Yanki subido de volumen.

Toda la pelicula se la pasan diciendo lo buenos que somos y lo inútiles que son los demás. Aparte de esto tan obvio comentamos por ejemplo lo bien que esquivan los cazas Americanos los disparos de los extraterrestres y al final lo mal que vuelan los bichos y lo fácil que los derriban usando los cañones vulcan de los cazas.

Veamos: en primer lugar los rayos disparados por los bichos sean de la naturaleza que sean, lasers, blasters o cualquier otro, son luz, ondas electromagnéticas y como tales su velocidad de propagación es la velocidad de la luz, o muy próxima. ¿Cómo puede un avión que sólo alcanza 2 ó 3 veces la velocidad del sonido esquivar un rayo?, ¡si desde que disparan el rayo hasta que llega al avión el tiempo transcurrido no es suficiente ni para mover al avión ni una fracción de milímetro! ¿Es que los marcianos son tan listos como para viajar años luz pero tan tontos que no pueden hacer un sistema de puntería y disparan a lo loco?

Lo segundo, vemos cómo los cazas derriban naves espaciales a gusto con los cañones y misiles, unas naves capaces de salir de la atmósfera terrestre venciendo la atracción gravitacional de la tierra como si nada y que por tanto tienen que tener una velocidad de desplazamiento y una aceleración enormes, muy muy superiores a las de los aviones, por muy americanos que sean; por lo tanto deberían de volar mucho más deprisa que las balas y los misiles.

Cuando los ET´s disparan el supercañón y lo arrasan todo, la novia del chico bueno se mete en un hueco de la vía del tren y milagrosamente sale sin un solo rasguño (¡se debería de haber cocido viva como poco!) y al salir se ve en mitad de la devastación de los edificios, coches y todo en general... ¡un par de palmeras que no han perdido ni el verde de las hojas, ni siquiera un poco chamuscadas!

Se notan bastantes puntos en común con otras películas ya clásicas, como por ejemplo cuando el presidente americano quiere destruir el superrayo disparando un misil, me vino a la mente la imagen de Luke Skywalker disparando su misil para destruir la Estrella de la Muerte; o cuando infectan con un virus informático la nave nodriza me recordó a la guerra de los mundos cuando se resfrían los extraterrestes por un virus de la tierra; y demás, que por falta de espacio pasamos de poner.

Por cierto es curioso cómo entran en el ordenador de los marcianos, sin código de acceso ni login, sin conocer el protocolo de comunicaciones... vamos, como si encendemos el ordenador de nuestra casa. Igual que entran en la nave: sin identificarse ni nada, como Pedro por su casa.

Y, ¿cómo aterrizan después de que les alcanze la onda de la bomba atómica que dejan en la nave gorda y caen a la tierra? ...Porque la nave queda hecha una mierda pero a ellos no se les arruga ni el puro que fumaban, y no tenian air-bag.

Podríamos seguir pero por falta de espacio y tiempo, como en la tele, lo dejamos aquí. De todas formas la peli no está mal, es entretenida, mejor sin tanto Americanismo barato pero ya se sabe que los Yankis son más papistas que el Papa. Los efectos especiales son muy buenos; eso sí, a golpe de ordenador, sin posible comparación con los de La Guerra de las Galaxias que eran a mano. En fin una forma de pasar entretenidos algo más de un par de horas.

Luis Grijalba Merino

UP! LA CANCIÓN DE CARLA (CARLA'S SONG)

Director: Ken Loach. Intérpretes: Robert Carlyle, Oyanka Cabezas, Scott Glenn.

Se trata de una nueva película del famoso realizador británico en la que vuelve a utilizar temática y recursos de otra de sus películas de temática bélica, Tierra y libertad. Por varias razones me recuerda a aquella: también aquí se trata de una guerra civil, también hay participación extranjera, también hay alguien que descubre la realidad de una lucha ajena desde una posición cómoda en un país en paz (ahora es Escocia), la película se divide geográficamente en dos zonas (correspondientes a la paz y la guerra)... Al final acabas viendo que los buenos de la película son los de izquierdas, como al fin y al cabo es en ambos casos (aunque quizá no tan buenos). Aquí los malos (la Contra nicaragüense) no dicen ni una palabra, pero ya bastante dice el personaje de Scott Glenn, ex- agente de la CIA reconvertido a la causa de la paz. En ambas películas aprendemos de la mano del protagonista una realidad de dolor, heroísmo y fratricidio. Y el estilo no cambia mucho: seguimos teniendo largos y pesados planos en que los protagonistas del conflicto hablan sobre el pasado, el presente o el futuro de su lucha ante los oídos abrumados del guiri, con sobredosis de palabras apasionadas que a bastante gente pueden rebotarle por lo crudo de su exposición cinematográfica.

Hasta aquí los esquemas repetidos. Pero hay nuevos sabores en esta película, como la parte de comedia romántica del principio, que contrasta con el dolor que se empieza a desbordar en cuanto el protagonista, George, empieza a derribar los muros que aíslan a la hermosa Carla Delgado (convincente Oyanka Cabezas) de su propio infierno interior. Hay momentos de lograda intensidad poéticamente emotivos a lo largo de todo el filme, con elementos majestuosos como el paisaje de loch escocés o sencillos como la fotografía arrugada que recibe a Carla a su vuelta al mundo de los vivos.

Y eso es en definitiva, una vez más, la nueva película de Ken Loach: un escenario de tragedia bélica en el que se sumergen personajes que aman y sufren, pero un escenario que traspira mensajes de libertad y sueños de revolución, al contrario que el cine bélico tradicional donde solía ser un mero marco argumental para una aventura, un romance o un alegato propagandístico. Y uno de los medios por los que nos llegan los mensajes en torno al conflicto es la música, que como se refleja en el título, tiene un especial significado en esta obra: Carlos Mejía Godoy y Silvio Rodríguez llevan el peso principal en este apartado.

Comentar para finalizar que, una vez más, debemos ver un doblaje al castellano de una obra rodada en inglés y castellano, con los chirridos ilógicos que eso produce en los diálogos doblados. De todos modos, se ha salvado muy honrosamente esta dificultad inevitable, sin llegar a hacerla invisible para el espectador.

En definitiva una película emotiva y que da que pensar sobre nuestro mundo: ¿alguien puede pedir más?

Casdeiro

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