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De modo que por fin había sucedido: estaba a punto de
convertirme en ladrón, en un afanador de leche de tres al cuarto.
En esto se había transformado el genio de genio pasajero,
el cuentista de un solo cuento: en ladrón. Me llevé las manos
a la cabeza y me puse a mover el tórax adelante y atrás. Virgen
Santísima. Titulares de prensa, joven promesa de la literatura
sorprendido robando leche, famoso protegido de J. C. Hackmuth acusado
de hurto menor, periodistas a mi alrededor, chisporroteo de cámaras
fotográficas, alguna declaración, Bandini, ¿cómo fue? Pues bien,
chicos, la cosa sucedió así: veréis, en realidad nado en la
abundancia, por los manuscritos que me contratan en condiciones
muy ventajosas y cosas por el estilo, pero el caso es que estaba
trabajando en un cuento sobre un tipo que roba una botella de leche
y yo quería basarme en hechos experimentados directamente por mí,
¿lo comprendéis, muchachos? El cuento aparecerá en el Post,
se titula "El ladrón de leche". Si me dais vuestra dirección,
os enviaré a todos un ejemplar gratis.
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JOHN FANTE, Pregúntale al polvo
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